1. El nuevo inquilino le enseña a mi madre a ser una buena puta y a mi hacer una persona responsable


    Fecha: 02/07/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Incesto Sexo en Grupo Autor: lordlunatico, Fuente: SexoSinTabues30

    ... escaleras y vi que mi mamá estaba dentro de la habitación que había sido de Alberto. Cuando me asomé, mi mamá estaba arriba de la cama. Tenía una almohada entre las piernas. Ella estaba desnuda de la cintura para abajo y estaba montando la almohada, moviendo sus caderas rítmicamente adelante y atrás y, en ocasiones, en forma de círculo. Debo admitir que era algo deprimente verla masturbándose en la habitación que había sido de su ex pareja, pero a la vez me resultaba muy excitante.
    
    Mi mamá se inclinó hacia adelante, apuntándome con sus nalgas. Vi cómo comenzó a meterse los dedos en su vagina, la cual estaba muy mojada y cubría por completo los dedos de ella con sus fluidos. Me saqué el pantalón mientras mi mamá, sin saberlo, me daba un gran espectáculo. Mi pene estaba a reventar y, como un animal en celo, estaba deseando montar a esa hembra que tenía frente a mí. «¿Qué más da?», pensé, y me acerqué a ella. De un brinco subí a la cama y se la clavé hasta el fondo. Ella pegó un grito, volteó hacia mí y recuerdo claramente cómo nos miramos. Comencé a mover mi pelvis con un ritmo constante.
    
    Escuchaba cómo los fluidos de mi mamá sonaban con la fricción cada vez que entraba y salía mi pene. Estaba empapado en un fluido blanquecino que comenzó a cubrir mi pene y las orillas de su vagina. En ese momento, no lo pensé, pero ella se estaba dejando follar sin poner resistencia, a pesar de que era su propio hijo el que la estaba penetrando. Ambos nos dejamos llevar por nuestros ...
    ... instintos.
    
    Ella gemía muy ricamente con cada penetración que recibía. Sentí un cosquilleo pasar por mi espalda y, cuando menos lo esperé, comencé a correrme dentro de ella. Estaba muy agitado y ella también. Saqué mi pene y salió de su vagina. Mi semen, combinado con sus fluidos, comenzó a escurrirse. Ella se dio la vuelta y, sin apartar la mirada, tomó mi pene y se lo introdujo en su boca. Era fascinante verla cómo me miraba fijamente mientras me estaba haciendo una mamada.
    
    Luego me tiró sobre la cama y se subió sobre mí, dándome la espalda. Tomando y dirigiendo mi pene hacia adentro de su vagina, sentí cómo fue bajando despacio y cómo mi pene quedó aprisionado por las paredes de su vagina. Comenzó a moverse de manera similar a como lo estaba haciendo con la almohada. Se inclinó hacia adelante y comenzó a mover su culo arriba y abajo, dejándome ver cómo entraba y salía mi pene de su vagina. Comenzó a acelerar sus movimientos. Sus nalgas rebotaban y, sin pensarlo dos veces, le di una fuerte nalgada. Pegó un grito, pero no dejó de subir y bajar. Al final, volví a correrme dentro de ella.
    
    Después de ese encuentro, todo cambió entre nosotros, ambos sabíamos que lo que había sucedido no podía quedarse sin abordar.
    
    Unos días después, mientras mi mamá estaba en la cocina preparando la cena, me acerqué a ella con el corazón latiendo con fuerza.
    
    —Mamá, tenemos que hablar —dije con voz temblorosa.
    
    Ella se giró lentamente, con una expresión seria en su rostro.
    
    —Sí, ...