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Carlos, Aníbal y Rafael, mis estudiantes sobresalientes 7.
Fecha: 05/07/2026, Categorías: Gays Autor: Anonimo, Fuente: SexoSinTabues30
Me llamo Cristóbal, tengo 29 años, y muchos de los que me conocen piensan que soy mucho menor, que ando por los 20 recién. Mido 1.70, mi piel es clara, pero no soy blanco, tengo un buen físico; no hago mucho ejercicio, pero por mi trabajo ejecutivo siempre estuve bien cuidado. En abril se me dio la oportunidad de iniciar a trabajar como maestro. Se me ocurrió buscar algo de comer en la refri para ofrecer a mi invitado. Encontré fruta helada que nos caía bien para el calor que hacía. Cuando regresé de la cocina, Carlos ya se había sentado en el suelo y arrimado al mueble, cubriendo su sexo con su pantaloneta, cosa que me causó gracia. Me pareció innecesario, pero era lo que había hecho; le ofrecí de comer y también de beber. En medio de la charla, pregunté: «¿Te gusto? ¿Cómo estamos celebrando esos 17?» «Sí, está bueno, ya tenía un buen tiempo sin coger, esto está muy cabrón. Primero te me montaste y te clavaste solito la verga, luego me pusiste a chupar culo; nia mis novias les he mamado bien la concha». ¿Pero te gusto o no? Eso es lo peor, me gustó hacerlo; ya estoy temiendo qué más me vas a pedir que haga. Nos reímos juntos. En un instante terminó de oscurecer. ¿Hasta qué hora te puedes quedar? Hasta las diez siempre jugamos en el barrio; en mi casa me esperan a esa hora. Así continuamos nuestra reunión, compartiendo anécdotas, chistes; aproveché para saber más de sus amigos, en especial de Aníbal, que era el machito que me encantaba y el que me faltaba por hacer ...
... mío. La verdad, no tenía idea de cómo llegarle, por lo que se me ocurrió insinuarle que en las próximas conversaciones de amigos, él también diga que ya lo hizo y que le gustó mucho cogerse una concha de hombre, para que Aníbal sienta más morbo y soñar con que yo sea el que lo estrene, pero dijo que no, que prefería dejarlo en privado. Carlos es buen conversador, su compañía es muy agradable y luego de lo que habíamos hecho estábamos más unidos y creando una gran amistad. Me percaté de que miraba mucho el reloj. ¿Qué pasa? No dijiste que te puedes quedar hasta las diez. Sí, hasta las diez, pero pasa que… Mira para otro lado. Yo juego hasta tres partidos cuando salgo. Entendí su insinuación y reí. Pensé que ya no querías; vi que te cubriste cuando apenas terminamos, incluso cuando fuiste al baño y regresaste con la pantaloneta puesta. Me vestí porque me dio pena estar con la verga al aire mientras conversábamos; soy un hombre decente, dijo con cara sonriente. Fue un momento cómico para ambos, hablando de pudor después de la tarde que habíamos tenido. Por mi lado no hay problema, soy tu regalo de cumpleaños; por hoy puedes usarme las veces que quieras —serio—, comenta Carlos. —Claro, ya me conoces, soy de palabra. Se queda pensando en silencio unos segundos. Ya sé, quiero que haga lo mismo que hizo al inicio, que juegue con su culo al frente de mí. Así lo hago: tomé el mueble que no tiene espaldar, lo ubiqué frente a mi hombre, me puse de espaldas y me agaché para hasta ...