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Carlos, Aníbal y Rafael, mis estudiantes sobresalientes 7.
Fecha: 05/07/2026, Categorías: Gays Autor: Anonimo, Fuente: SexoSinTabues30
... verga. Toma mi mano y la aleja de mi entrada, de nuevo me penetra profundamente y hace lo mismo que antes: me presiona para que su sexo entre al máximo y así me sujeta por un rato más. Literalmente cuelgo de él; se separa de nuevo. Ya no me cubro, entendí que eso es lo que busca, verme con la concha abierta. Quedé atónito al ver a mi hombre; tenía la verga crecida. A mi vista se veía más grande o por lo menos más gruesa, fruto del jueguito que hacía conmigo de dejármela dentro. Ahora sí, profe, lo voy a reventar. Se quita las medias que aún mantenía, porque ya me había fijado que le hacían resbalar en el piso. Se nuevo me ensarta, pero esta vez sí empieza un movimiento de mete y saca. No se mide de fuerza, casi me tumba de donde me encuentro; tuve que improvisar con mi mano en el piso para aguantar sus embestidas. Carlos se percata de aquello y me hala hacia atrás para que ponga mis pies en el piso y mis manos queden de apoyo sobre el mueble. En ningún momento se despega de mí, continúa con su cogida sin medirse; el sonido de nuestros cuerpos chocando era solo amenorado por los bramidos de mi hombre con cada embestida que me daba. Estaba completamente tomado, era una hembra montada por su macho y solo podia entregarme y disfrutar la cogida que me estaban dando, sin avisar retrocede y quedo vacio de nuevo, podia sentir lo abierto que estaba sin necesidad de tocarme, jueputa que hueco tan rico tienes perra, se agacha y siento su lengua entrar facilmente, me dio varias ...
... lamidas y chupadas, casi me iba al suelo con tanto placer, no resisti y apenas me toque me vine, sin perder tiempo mi hombre nuevamente me empotrado, escucho bramidos mas fuertes señal de que se venia la tercera corrida de mi macho, que no se limito en dar alaridos, me vengo, me vengo puta ahh, ahh, ahh que rico, gritaba mientras daba sus ultimas estocadas, siento como descarga en mi interior, el latir de su miembro dentro de mi mientras expulsa su escencia. Carlos cae rendido sobre mi espalda, respirando agitado; extasiado, me da un beso en la espalda como forma de agradecimiento de brindarle tanto placer. Aún me mantiene ensartado. Qué rico es preñarlo, profe, qué rico hueco tiene. No resiste más, se separa de mí y se deja caer sobre el mueble. Todo su cuerpo brillaba por el sudor que reflejaba la luz encendida, su cara solo mostraba éxtasis y su mirada estaba perdida hacia el cielo. Me percaté de que su miembro contenía buena cantidad de la leche recién expulsada, por lo que me lancé a chuparla. Esto le hizo temblar a mi hombre. —¿Qué haces, puta? Quiero comer la leche que tienes allí, hueputa, despacio, que la tengo sensible, perrita —decía mientras mantenía la mirada perdida. Así lo hice, recogí en mi boca la esencia que quedaba de mi hombre y, luego de ello, recorrí con mis manos su abdomen, su pecho, hasta llegar a su cuello, el cual besé de manera romántica. —Qué rico olor a macho tienes. —No dejé un momento de tocar su cuerpo con mis manos ahora que lo permitía ...