1. 🔥 Sudor, Hormonas... y Marcos (5)


    Fecha: 06/07/2026, Categorías: Gays Autor: internauta, Fuente: TodoRelatos

    ... sé por qué, pero lo digo.
    
    —No he follado nunca…
    
    Y entonces explota la risa. Uno se cae hacia atrás y se golpea con el sofá. Raúl me aplaude como si hubiera hecho un número de circo.
    
    —¡Grande, campeón! ¡Virgen, encima!
    
    —Este no se empalma ni con la rubia más guarra del porno —escupo Samuel, y me palmea la rodilla como si me despreciara con cariño—. ¿Seguro que no prefieres un rabazo como el del nota ese de la peli?
    
    Niego, pero ya ni sé lo que niego. Siento calor entre las piernas, pero no es una erección. Es como un temblor cobarde.
    
    Diego ni levanta la vista del móvil cuando habla:
    
    —Te estamos enseñando lo que es un tío de verdad, Marcos. Míralos bien.
    
    Levanto los ojos un segundo. Los veo tocándose ya sin disimulo. Algunos se han sacado la polla por encima del calzoncillo. Se la menean lentos, con esa respiración pesada. El ambiente se ha vuelto denso, irrespirable. Siento el sudor corriéndome por la espalda. Vértigo.
    
    Iván me mira fijo.
    
    —¿No te empalmas con la peli porno? ¿En serio? ¿Ni un poquito?
    
    —No… —respondo, con la voz temblando.
    
    —Pfff… —Iván pone cara de asco—, menuda mierda de maricón.
    
    Raúl me mira con esa media sonrisa suya, la polla marcadísima, goteando un poco bajo la tela.
    
    —¿Te la saco, para que compares con la del actor? —dice, con ese brillo cabrón en los ojos.
    
    Abro los ojos, trago saliva, y niego, casi suplicando:
    
    —No, no, tío, no hace falta…
    
    —Bah, míralo qué acojonado —Samuel se parte de risa—. ¡Si no se ...
    ... atreve ni a mirar una polla de verdad!
    
    Más risas. El volumen del porno sube y los gemidos llenan el salón. Me siento tan ridículo. Tan jodidamente expuesto. Pero no me muevo. No me levanto. No puedo.
    
    Diego alza la vista un momento. Me clava una mirada helada:
    
    —Tienes que aprender, tío. O espabilas, o la vida te va a follar.
    
    Asiento. No sé por qué, pero asiento. Con la cara ardiendo, los ojos llenos de vergüenza.
    
    Samuel, jadeando:
    
    —Venga, va, ronda rápida. ¿Prefieres el coño de la rubia o la polla del actor? ¡Responde!
    
    Me bloqueo. Abro la boca. No me sale nada.
    
    —No… no sé…
    
    —¡Pues di algo! —grita Raúl, pajeándose cada vez más rápido.
    
    —El… el coño —digo, sin pensar, solo para parar esto.
    
    —¡Mentira! —se parte Iván, doblado de risa—. Este no se empalma ni viéndole el coño a su madre.
    
    Diego me vuelve a mirar, cínico, calmado. No se toca. No se inmuta.
    
    —Tranquilo, nano. Aquí cada uno se empalma con lo que quiere. Tú, con nada, ¿no?
    
    Niego. Me hundo. Cada palabra me encoge más.
    
    —Yo… no puedo…
    
    Raúl suelta un gemido y suelta:
    
    —Normal, si no te entra ni la sangre en la polla.
    
    Las carcajadas me atraviesan como cuchillas. El salón huele a macho, a semen contenido. No me atrevo a irme. No me atrevo a moverme.
    
    Samuel, con la voz cargada de morbo:
    
    —Tócate, tío. ¡Venga, tócate un poco!
    
    —No quiero… —susurro.
    
    —¿No quieres o no puedes? —Iván, otra vez, con esa saña disfrazada de broma.
    
    No contesto. Solo trago saliva. Tiemblan mis ...
«1234...8»