-
Moneda de cambio
Fecha: 11/07/2026, Categorías: Anal Autor: kamataruk zarrio, Fuente: TodoRelatos
... niños, por miedo a ser rechazada; sin embargo no llegaba a asumir como propias las creencias del muchacho que le tenía arrebatado el corazón. El grado de alienación de Vega era tal que entendía como normal que la asemejasen a un objeto, a una mascota o a una prenda que se podía prestar a quien Héctor le diera la gana. Desconsolada, Vega observó cómo su amado se apartaba de su lado y se acercaba al mueble bar para prepararse un trago de su licor favorito con total indiferencia mientras el más osado de los otros muchachos atacaba los botones de su camisa de seda. Ella no lo detuvo ni verbal ni físicamente, tal y como su amor le había ordenado. La muchacha ni siquiera tuvo el consuelo de que fuese Héctor el primero de sus amantes, es más, dada su actitud pasiva, dudaba muy mucho de que fuese a participar en la orgía. Aquello no era nuevo. Hacía un tiempo en el que los encuentros sexuales entre la pareja se producían con cuentagotas de no haber terceras personas de por medio. A Vega le quedó el consuelo de que por lo menos aquella vez no tendría que ver cómo su novio se lo montaba con alguna calentorra en su presencia. Su ceguera amorosa era tal que lo que hiciesen con ella o le obligaran a hacer le traía sin cuidado, lo que realmente le mataba de celos era ver a su hombre en manos de otra. No podía soportarlo, era más fuerte que ella. Los gemidos y suspiros de placer provocados por su amante en otra hembra se clavaban en su alma como dagas incandescentes e ...
... indelebles. El tipo ya se había deshecho de la camisa y jugueteaba con los pechos de Vega con ansia. La joven no separaba la vista de Héctor, albergaba la esperanza de que éste recapacitase y acabase con aquella tortura de un plumazo pero el muy cobarde ni siquiera tenía el valor de aguantarle la mirada, se limitaba a jugar a la Play Station sin darle la menor importancia a lo que estaba pasando a su alrededor. Los otros dos buitres que hasta el momento habían permanecido en la retaguardia se lanzaron hacia la presa y a seis manos enseguida consiguieron desnudar a Vega por completo. Los tres amigos se dieron un festín con su cuerpo, tocaron todo cuanto les apeteció tocar. Le lamieron las tetas, la vulva e incluso la entrada de su ano bruscamente, con la total anuencia de la joven y el consentimiento tácito de su novio. Tomándola de las muñecas, guiaron las manos de la chica hacia sus paquetes que, a pesar de no estar endurecidos por completo, ya mostraban un vigor considerable gracias a los tocamientos al cuerpo de la joven. Después se bajaron los pantalones a toda prisa, y tras hacer lo mismo con sus calzoncillos, se sentaron en el sofá entre bromas y risas uno al lado del otro. Esta vez Héctor pasó por alto el insulto hacia su chica, enfrascado como estaba en una cruenta batalla de espadas. Resignada, Vega se arrodilló y dirigió su cara hacia el falo que tenía más cerca. Le daba lo mismo empezar con uno o con otro, sabía que terminaría complaciendo a los ...