1. Moneda de cambio


    Fecha: 11/07/2026, Categorías: Anal Autor: kamataruk zarrio, Fuente: TodoRelatos

    ... tres. Respiró profundamente, rezó porque la polla a atender no estuviese demasiado sucia y actuó como su novio quería.
    
    Siempre que se metía una polla en la boca, mientras su lengua transitaba por aquellos sucios recovecos, a la joven le asaltaba el mismo oscuro remordimiento: qué pensaría su madre si la viese en esos momentos haciendo algo tan repugnante.
    
    Su mamá la llamaba todas las noches, le preguntaba si comía bien y le recordaba que debía rezar sus oraciones. Ella le mentía como una bellaca. Vega estaba segura de que a su progenitora se le rompería el corazón en mil pedazos si supiese que su única hija rara vez dormía sola en su cama, que su dieta contenía ingentes cantidades de esperma masculino o que, si bien se arrodillaba a diario, no era para hablar con Dios precisamente.
    
    Vega liberó su mente, dejó de pensar y actuó con precisión suiza. No hacía ni tres
    
    meses que su carrera de chupapollas había comenzado y poco o nada tenía ya que
    
    aprender de sus contrincantes más veteranas. Como si de una abeja se tratase, fue de flor en flor, libando el néctar de aquellos capullos hasta dejarlos limpios y relucientes, listos para otros menesteres. Su único consuelo fue comprobar que, por lo menos aquella vez, los muchachos no habían grabado en un vídeo sus maniobras tal y como habían hecho en otras ocasiones. Sus videos sexuales corrían de móvil en móvil entre sus compañeros de clase, tenía la sospecha de que era el mismo Héctor quien los compartía o incluso los ...
    ... vendía, no obstante era más sencillo para su corazón enamorado echarle la culpa a terceras personas.
    
    Aquel último comentario no hizo ni pizca de gracia a una Vega que, mostrando algo de autoestima, hizo amago de retirada.
    
    Animada por la arenga, Vega se colocó de horcajadas sobre uno de los muchachos.
    
    Tomó su verga e intentó dirigirla hacia su ano, sin embargo la polla del muchacho no era lo suficientemente larga para consumar la sodomía, al menos en esa postura. El falo se introducía en el ojete un par de segundos pero pronto resbalaba y salía sin lograr el acople completo.
    
    Entre risas y bromas, dos de los muchachos se apartaron dejando más espacio a los amantes. Vega probó otra postura, esa que solía adoptar cuando Héctor deseaba contemplar cómo una verga extraña entraba en su orto. Se dio la vuelta y, dando la espalda a su compañero de juegos, le tomó la polla y la colocó en su entrada trasera.
    
    Aguantó la respiración mientras se dejó caer sobre ella y la fuerza de gravedad hizo su trabajo. Aparte de un dolor intenso logró otra cosa con su chillido, que el bueno de Héctor dejase el videojuego a un lado y fijase su atención en ella. Se trataba de una recompensa mínima, era consciente de ello, pero en la guerra cada agujero es trinchera y andaba tan necesitada de cariño y afecto por parte de él que todo lo daba por bueno.
    
    Sin dejar tiempo a que su cuerpo se acostumbrara al intruso, comenzó a menear la cadera, consciente de que sus gestos de dolor proporcionaban ...
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