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Moneda de cambio
Fecha: 11/07/2026, Categorías: Anal Autor: kamataruk zarrio, Fuente: TodoRelatos
... un plus de excitación a su amado. Poco tiempo después el pene entraba y salía con gracia de su esfínter anal, bañándolo de líquidos preseminales que dejaban un cerco blancuzco alrededor del falo. Vega hizo cuanto pudo para prolongar su agonía, contemplar cómo los ojos de Héctor brillaban al verla sufrir le infundía fuerza y adormecía su ano, minimizando el dolor que sentía en un agujero diseñado para el trasiego inverso. Sin el menor reparo, se empaló por completo. Pronto la improvisada amazona, con su culo totalmente dilatado, movía las caderas a buen ritmo. El tipo jadeaba hasta que lanzó un gruñido y, en una maniobra traicionera, la enculó con ahínco lo más que pudo unas cuantas veces hasta que se derritió en su orto mientras ella no dejaba de chillar de dolor. Cuando sacó la polla, un grumito de esperma cayó lánguidamente desde el culo de Vega hasta manchar el asiento. Héctor se sacó la verga y comenzó a masturbarse con parsimonia. Vega interpretó el gesto como una victoria pírrica; al menos uno de los dos estaba disfrutando de todo aquello. Se incorporó un poco para que la circulación llegase a sus piernas pero pronto otro romeo reclamó lo suyo y adoptó de nuevo la misma postura. La segunda enculada fue bastante más sencilla que la primera. La corrida anterior hizo de lubricante y además la polla en cuestión, si bien más larga, era algo menos gruesa, lo que permitió que el intestino de vega se amoldase al intruso con mayor facilidad. Con todo lo que más ...
... motivó a Vega fue ver la cara de Héctor, ebrio de placer, frotándose el estoque a su salud. Si su chico era feliz, ella también. Dispuesta a darlo todo, utilizó su ano de manera intensa e incluso, de tanto en cuando, se sacaba la polla por completo para luego dejarse caer con todas sus fuerzas, arrebatando alaridos de placer a su segundo amante mientras su vientre crujía. Ni siquiera cuando los chorros de semen barnizaron las paredes de su intestino y proporcionaron una lubricación extra a la enculada logró que el dolor remitiese. ¡Uff, vaya corrida! - balbuceó el semental entre risas -. Un día de estos vas a matarme, gordita… Vega prefirió tragarse el orgullo y hacerse la sorda, tenía otros problemas más acuciantes que los insultos. El exceso de intensidad tuvo consecuencias, el ano le dolía a rabiar, estaba segura de que incluso sangraba y todavía le quedaba un tercer toro por lidiar, el más dotado y el más fiero. Rota, ya no tenía fuerzas para seguir cabalgando, pensó en tirarse al suelo, separar sus glúteos y ofrecer su dolorido agujero al tercero de sus amantes de forma que su novio no perdiese detalle. Sin embargo no lo hizo, sabía que eso a él no le hubiera gustado, quería que ella fuera siempre la parte activa de la cópula así que se dispuso a repetir una vez más la maniobra. En cuanto la polla presionó su ano sabía que algo no iba bien, veía las estrellas, le dolía a rabiar. Héctor intuyó algo al ver que no se decidía a continuar. Venga, pequeña. Mira, ...