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La estrella apagada
Fecha: 12/07/2026, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Fernando, Fuente: TodoRelatos
... a mirar a Lucia, ella le miraba a los ojos, intentando buscar respuestas y se acercó más a él. —Dime Rober, ¿a qué te dedicas? Susurró Lucia Pregunta difícil, pensó Rober, no quería engañarla, pero tampoco quería descubrirse. No de momento. —Digamos que me dedico al mundo del deporte de elite, suministros de material y esas cosas, tengo mi propia empresa, y bueno, reconozco que las cosas no van mal del todo. Miro a Lucia, tenía su carita muy cerca de la de él, ella le miraba con ¿deseo?, esos ojos azules, le hacían perder la cabeza, miro a sus labios que estaban pidiendo ser besados, rosaditos y ligeramente entreabiertos se mantuvo frio a regañadientes, deseaba besarla…trago saliva, empezaba a estar excitado, la miró a los ojos y la agarro por la cintura, la atrajo hacia sí y sintió el calor de su cuerpo, casi en un susurro le comento: —Tengo 27 años, soltero y sin compromiso, vivo solo y últimamente me he dedicado en cuerpo y alma a mi trabajo y mis problemas, digamos que no he tenido vida social hasta hoy. Y dime Lucia, ¿Quién eres? ¿A qué te dedicas? Lucia no había reparado en ese detalle, había sido inconscientemente, pero había subido una mano y acariciaba amorosamente la mejilla de Rober. Pensó detenidamente lo que le iba a decir, su profesión le había traído más de un quebradero de cabeza, de hecho, su última relación acabo debido a ello, no quiso mentir, lo que tuviese que ser seria, pero quería de corazón que Rober la tomase en serio. —Tengo 28 ...
... años, dijo lucia, también vivo sola, soltera y sin compromiso, hace unos meses salí de una relación que dejo muy dañado mi concepto sobre los hombres…y… y soy masajista. Diciendo esto último miró a Rober a los ojos, quería creer en él, que no le defraudase. Podía haber dicho que era fisioterapeuta, pero prefirió, decir masajista, haber como lo encajaba ese chico. Rober sonrió sorprendido: —Fisioterapeuta y quiropráctica, me encanta esa profesión tenéis un mérito increíble. — Comentó Rober. A Rober le pillo de improviso, Lucia literalmente le comió la boca, metía su lengua y jugaba con la suya, sus lenguas jugueteaban y danzaban, se besaron hasta en el alma, fue un beso largo, muy largo, parecía ser que ninguno de los dos quería que terminase, Lucia solo pensaba en lo bien que besaba el condenado y en esa respuesta, es la que quería oír, estaba flotando, se sentía muy a gusto con Rober. Se separaron y se miraron a los ojos, en los de Rober, sorpresa, en los de Lucia cariño y agradecimiento. —No me mires así cielo, eres el primer hombre que le digo mi profesión y no pone cara de salido diciendo, “pues si das masajes yo quiero uno con final feliz”. Odio a ese tipo de gente, son como críos, deseaba de corazón que tú no fueses así, y con esa respuesta no lo he podido evitar, hacía rato que tenía ganas de besarte. —¿Cómo crees que yo he podido pensar que tú eras…? ¡¡NO por dios!! Lucia le volvió a besar, esta vez se abrazaron, sintiéndose el uno al otro, Rober, ...