1. Adicta al incesto cap 14


    Fecha: 12/07/2026, Categorías: Incesto Autor: LeonoreUsher, Fuente: TodoRelatos

    ... resortes chillaban, y cada vez que él la hundía más, Lia me soltaba un gemido caliente directo en la boca. Sentía su respiración acelerada mezclada con la mía, y el calor de su coño empapado bajándole por los muslos.
    
    Su papá aumentó el ritmo, moviéndola como quería, con las manos firmes en su culo y separándole las nalgas para metérsela entera. Lia soltó un grito ahogado y yo aproveché para atrapar uno de sus pezones con la boca, succionando mientras él seguía clavándosela sin parar.
    
    —¡Ay! —Soltó en cuando Alex le metió una fuerte nalgada que seguramente le dejó rojo el trasero.
    
    —¿Eso te gusta? —Pregunté, mirando a mi ex marido por encima de la espalda desnuda de nuestra hija—. ¿Te encanta follarte a Lia?
    
    —Sí… mucho —soltó mientras empujaba con más fuerza. Estaba cubierto de sudor y me sorprendía que mi hija pudiera aguantar las embestidas de su papá sin que su espalda se quebrara.
    
    Como era obvio, el incesto hacía que el sexo fuera lo más rico para todos. Gracias a eso, Alex parecía renovado y ansioso por querer continuar.
    
    —Ahora… méteselo a mamá…
    
    —Ya oíste —dije yo y abrí más las piernas. Lia seguía sobre mí, apoyada en mi cuerpo para mantener el equilibrio, su coño rosaba el mío con cada penetración. Alex se acomodó detrás y me la metió de una sola embestida. El golpe me sacó un jadeo, y el roce hizo que Lia también gimiera, sintiendo la vibración en su propio clítoris.
    
    Su verga entraba hasta el fondo. Era caliente y estaba impregnada por los jugos ...
    ... de mi hija, y me llenaba con cada empuje. Lia me miraba a los ojos, respirando agitada, mientras yo sentía sus jugos vaginales escurriéndose sobre mi vientre. Alex marcaba el ritmo con golpes profundos, haciendo que todo mi cuerpo se moviera bajo ella.
    
    —Ahora yo —dijo Lia, levantando apenas la cadera.
    
    Alex salió de mí y la penetró a mi hija desde atrás. Lia arqueó la espalda y soltó un gemido agudo. Yo sentía cómo su coño se apretaba contra mi abdomen con cada embestida. Ella me aplastaba los pechos con el movimiento, y cada vez que él se la hundía, yo podía sentir el peso de su cuerpo descargarse sobre el mío.
    
    —Mmm… así… más —murmuraba mi pequeña, apretando los dientes.
    
    Su papá volvió a salirse y me la metió otra vez a mí, empapada y aún más sensible. El cambio era brutal: mi coño lo recibía con un ardor delicioso, resbalando por toda la humedad que había dejado en ella. Me embestía fuerte, el colchón se hundía bajo nosotros, y yo sentía el calor de mi hija encima, jadeando contra mi cuello.
    
    Volvió a cambiar a ella, y luego a mí, una y otra vez. El contraste de estar llena y luego vacía me hacía tensar las piernas, mientras Lia se movía para rozarse más conmigo en cada turno. Los gemidos se mezclaban, el cuarto olía a sexo, y la cama se sacudía con un ritmo salvaje.
    
    —Ya… ya me voy a correr.
    
    —¿Tan rápido? —Lia parecía asustada.
    
    —Es que excita mucho cogerse a mamá e hija ¿no, querido?
    
    —¿Quién se lo va a tomar? —Preguntó jalando su verga.
    
    —Pues a ...