1. Con la recepcionista del salón de masajes


    Fecha: 19/07/2026, Categorías: Hetero Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos

    ... encantaba, porque podía apretar sus nalgas mientras la penetraba con fuerza. estaba dándole muy fuerte y rápido. Karina no paraba de gemir.
    
    -¡así! Sigue, dame duro puto – gritaba – no pares.
    
    -Toma, puta – le decía, mientras la embestía fuerte – ¿te gusta que te cojan duro no puta?
    
    -¡si! ¡me encanta! – gritó – pero ahora quiero cabalgarte, échate.
    
    Me separé de ella, me recosté en la cama y ella se subió rápidamente. Me comenzó a cabalgar de una manera deliciosa. Se movía realmente muy bien. Me tenía que concentrar muchísimo para no venirme. Des pues de unos minutos en esa pose, se separó de mí y me agarró de las piernas, levantándolas.
    
    -Ahora te voy a coger yo a ti – dijo, para mi sorpresa – te voy a dominar como a un perro.
    
    Hizo que levante mis piernas la más que podía, me pidió que las sostenga así levantadas y, sumisamente hice caso. Agarró mi pene y se lo metió en la vagina, para luego comenzar a embestirme. Era como la pose piernas al hombro, pero ella era la que se movía, haciendo como que me embestía, metiéndose mi pene en la vagina. Normalmente, me gusta ser yo el que domina, pero no se sentía nada mal.
    
    -¿Te gusta cómo te cojo, perro? – decía, mientras se movía rápidamente.
    
    -Sí, me encanta – me sentía dominado, pero me agradaba – cógeme fuerte, perra.
    
    -Te voy a dejar seco, maldito – dijo – a partir de ahora, me vas a rogar para que te coja así.
    
    -Si, mierda, sigue – no pares hasta que te corras, perra de mierda.
    
    Me había descontrolado ...
    ... un poco y las palabras salían de mi boca, casi sin pensarlas. Karina no lo tomó a mal y siguió haciéndolo muy rico, hasta que comenzó a gemir agitadamente y de golpe, se separó de mí y me tiró un gran chorro en el cuerpo. me sentí como una puta a la que le tiran la corrida en las tetas.
    
    Después de correrse, se agachó y me comenzó a dar una mamada exquisita, yo seguía con las piernas levantadas y ella sobaba la entrada de mi ano. Se sentía bien. Luego, se sacó la verga de la boca y me comenzó a lamer los testículos, para terminar, dando lengüetazos en mi ano. Todo esto lo hacía mientras me masturbaba rápidamente.
    
    -Que rico lo haces putita – dije – me vas a hacer venir, trágate toda mi leche, como la perra que eres.
    
    Se metió mi verga en la boca nuevamente, cuando ya sentía que me venía, la tomé de la nuca y empujé hasta el fondo, metiendo mi verga completamente dentro de su boca, hasta llegar a su garganta. Ahí boté toda mi leche, sentía sus arcadas, pero no hacia ningún esfuerzo por separarse.
    
    -¡que rica leche! – dijo, una vez que saqué mi verga de su boca – me la has tirado hasta la garganta, puto – dijo, mientras jugaba con mi leche en la boca.
    
    Se lo tragó toda y se recostó a mi lado. Nos abrazamos y nos quedamos profundamente dormidos.
    
    Al día siguiente, despertamos tardísimo, ya que estábamos muy cansados después de tremendos polvosos. Al levantarnos, nos besamos y nos manoseamos un poco, hasta que Karina vio la hora. Eran casi las 10am, se levantó asustada ...