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Con la profesora (parte final)
Fecha: 20/07/2026, Categorías: Grandes series, Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos
Se acercó, me besó y me comenzó a desvestir. Yo hice lo mismo. Una vez desnudos los dos, la llevé a la cama, volvimos a la posición del 69, nos encantaba besarnos mutuamente. Su vagina estaba húmeda, mi pene estaba durísimo. Mi lengua jugaba con sus labios vaginales, mientras dos dedos, previamente humedecidos, se introducían en su ano, dilatándolo. Ella se metía todo mi pene en la boca, mientras me sobaba los huevos y metía un dedo en mi ano. Comenzó unos movimientos de cadera, frotando su vagina en mi cara, hasta que explotó en un orgasmo delicioso que me bañó toda la cara. La levanté, la puse en cuatro patas y comencé a penetrarla fuertemente, mientras metía tres dedos en su ano. Mis embestidas eran muy fuertes. Su ano estaba completamente abierto, así que la saqué de su vagina, la metí en su ano y fui variando entre un agujero y el otro. Le daba 3 embestidas en uno y pasaba al otro, tres embestidas y volvía a cambiar. Se sentía buenísimo ir cambiando de su ano a su vagina. A Patricia se notaba que le encantaba por como gemía. -¡si! ¡así! ¡párteme los dos huecos mi amor! –decía gimiendo– me encanta como me coges. Me vas a hacer correr de nuevo. -Como me gustan tus dos huecos mi amor –dije– y me encanta hacerte correr como loca. Patricia se volvió a correr. Le di la vuelta, la recosté boca arriba. Ella apoyó sus piernas en la cama, levantando el culo. Me arrodillé en la cama y la comencé a penetrar, tomándola de las nalgas. La embestí fuertemente. Ella ...
... gritaba, yo me estaba volviendo loco. La ayudé a incorporarse, sus tetas quedaron en mi cara. Las chupé, me las metía en la boca, succionando sus pezones. -Me vas a hacer correr otra vez, malparido –gritó– ¡sigue así! ¡dale! ¡no pares! ¡Ahhh! –gritó, corriéndose por tercera vez. -¡yo también! ¡me corro contigo! ¡Ahhh! –grité, mientras eyaculaba una gran cantidad de semen dentro de ella. Caí encima de ella, ambos muy agitados. Encima de ella, la besé, respondió a mi beso, metiendo su lengua dentro de la mía. El beso era muy ardiente. Nuestras manos se paseaban por nuestros cuerpos. Estábamos cansados, pero no queríamos desaprovechar ni un segundo. Nos quedaban 3 horas de hotel y no queríamos desaprovecharlo por nada del mundo. Seguimos besándonos, mis manos se paseaban por todo su cuerpo. Me giró, se colocó encima mío, se lamió la palma de la mano y se la pasó por la vagina, humedeciéndola. Acomodó la punta de mi pene en la entrada de su vagina y de un sentó se lo metió todo. Comenzó a moverse, como solo ella sabía hacerlo. Me encantaban sus movimientos. Se movía en todas las direcciones, sabiendo perfectamente cómo ir variándolos. Me apoderé de sus tetas, pellizcándole los pezones. -¡si! ¡así! Pellízcame los pezones así. ¡me encanta! –dijo. -¡que rico te mueves! –dije. Me incorporé y la abracé, pegando sus tetas a mi pecho. Nos besamos, con la boca muy abierta y frotando nuestras lenguas entre sí. Sus manos se posaron en mi espalda, apretándola con las yemas de ...