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Con la profesora (parte final)
Fecha: 20/07/2026, Categorías: Grandes series, Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos
... de mí, mi pene salió de su boca, perdiendo la erección. Patricia se relamió, buscando restos de mi corrida para metérselo a la boca. Se tragó todo mi semen y puso cara de satisfacción. Me senté en el piso frente a ella. Nos miramos sonriendo, recuperando la respiración. -¡que rico coges carajo! –dije– definitivamente eres la mujer que mejor me ha cogido en mi vida. -Y tú el mejor que me ha cogido –respondió– ¿Qué hora es? ¿Tendremos tiempo para un polvito más? -Estas insaciable hoy mi amor –dije. -Te dije que quería aprovechar la mañana –dijo sonriendo– ¿te quedan fuerzas? -No sé si pueda seguir, pero me muero de ganas de seguir cogiéndote –respondí. Así sentados, se escupió en la mano, agarró mi pene, lo mojó con su saliva y me comenzó a masturbar. Lo hacía fuertemente, desesperada por ponerlo duro de nuevo. mientras me masturbaba, me miraba con furia a los ojos. Estiré una de mis manos y metí tres dedos en su vagina, los comencé a mover dentro de ella. Así, sentados, uno frente al otro, mirándonos como si nos quisiéramos hacer daño, nos estábamos masturbando mutuamente, con fuerza. Cuando su vagina comenzó a chorrear sus jugos, y mi pene estaba otra vez duro como un fierro, la llevé a la pequeña mesa de centro. La recosté encima, solo una parte de su espalda se apoyaba en la mesita. Parado frente a ella, con las piernas ligeramente flexionadas, se la metí de un solo golpe. La penetraba con fuerza. El momento de hacer el amor se había acabado. En nuestra ...
... despedida, queríamos coger fuerte, queríamos sexo duro. Después de unos minutos, la levanté, se arrodilló en el asiento del sillón, abrazándose y apoyando sus tetas al respaldar. Su culo levantado. Me paré detrás de ella y la penetré desde atrás. Su vagina estaba muy húmeda y caliente. Seguía moviéndome con fuerza. Los golpes de mi cuerpo contra sus nalgas, emitían un sonido fuerte, parecido a los aplausos. Sus nalgas vibraban con cada embestida. Su vagina se mojaba cada vez más. Patricia comenzó a correrse. -¡Ahhh! ¡siii! Empótrame contra el sillón, puto –gritaba, mientras se agarraba la cabeza y mordía el acolchado del sillón. -te gusta así ¿no putita? –le decía yo mientras quise meter un dedo en su ano. -¡no! Por favor por ahí ya no –reclamó– dame por la conchita no más, mi culo ya no puede más. Me separé de ella, la llevé al borde de la cama. Me senté e hice que se suba encima, rodeándome la cintura con las piernas y el cuello con los brazos. Apreté sus nalgas y la comencé a mover de arriba hacia abajo, mientras ella se movía de adelante hacia atrás. Sus tetas se frotaban con mi pecho, sus pezones se sentían duros. La comencé a besar en la boca, mi lengua entraba en lo más profundo de su boca, ella hacia lo mismo. El beso era muy húmedo. Seguíamos con los movimientos. Yo la cargaba y la sentaba encima mío, ella se movía de atrás hacia adelante. Nuestro beso no paro nunca. Estuvimos buen rato, hasta que nos corrimos los dos al mismo tiempo, el largo beso ...