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Con la profesora (parte final)
Fecha: 20/07/2026, Categorías: Grandes series, Autor: glupo, Fuente: CuentoRelatos
... su vagina. Soy ligeramente narizón, así que la comencé a follar con mi nariz. Me hizo levantar suavemente, con su pierna aun en mi hombro. Acomodó mi pene en su vagina y se la metió de golpe. La comencé a penetrar suavemente. Luego fui subiendo la intensidad, hasta conseguir un nuevo orgasmo de Patricia. Bajó su pierna, se dio la vuelta y me dejó su culo al frente. La volví a penetrar fuerte por la vagina. La embestí fuertemente unos minutos más. Luego me pidió que la cargue. Se abrazó de mi cuello y de un salto, se subió encima mío, la tomé de los muslos y se la metí de un solo golpe. La comencé a embestir fuerte, el sonido que daban mis golpes contra su cuerpo, ayudado por el agua, que caía encima de nosotros, y sus fluidos, que empapaban su vagina, era delicioso. Patricia seguía gimiendo fuertemente. Estuvimos así unos minutos, en los que también la tomé de las nalgas, con sus piernas levantadas, apoyando su espalda a la pared y empujándola contra esta con mis embestidas. Luego fuimos a la habitación nuevamente. La recosté en el borde de la cama, me arrodillé y, abriendo sus nalgas y levantando sus piernas, comencé a lamerle el ano que, después de las penetraciones previas, seguía abierto. Mi lengua entraba y salía de su ano, humedeciéndolo. Escupía en la entrada de su ano y esparcía la saliva con mi lengua. Una vez estuvo bien lubricado, me levanté. La tomé de los muslos, se los empujé, pegándolos a su cuerpo, Patricia se abrió las nalgas y, con su culo bien ...
... abierto, la penetré con fuerza hasta el fondo. Estuve embistiéndola con fuerza varios minutos, Patricia gritaba. Se soltó las nalgas, para meterse dos dedos en la vagina y con la otra mano sobarse frenéticamente el clítoris. Ya me quería correr, pero intentaba aguantar lo más que podía. Quería que se venga primero y después venirme yo. Por los movimientos de las manos de Patricia, sabía que su corrida estaba cerca. La comencé a penetrar cada vez más fuerte y rápido, hasta que Patricia empezó a temblar. -¡Ahhh! Me corro de nuevo maldito –gritó, mientras lanzaba varios chorros de corrida manchándome el pecho y abdomen– ¡que rico me coges! ¡que rico haces que me corra! -¡así! Córrete putita, córrete y báñame con tus jugos –dije, mientras la seguía embistiendo– yo también me voy a correr. -Quiero tomarme tu leche, mi amor –suplicó– tírame tu leche en la boca. -¡ya viene! Ven siéntate acá –dije, sacando mi pene de su culo y señalándole el piso. Se arrodilló en el suelo, agarró mi pene, metió la cabeza en su boca y comenzó a masturbarme rápidamente. Mientras me masturbaba, succionaba mi cabeza y un dedo se metió en mi ano. Su dedo se movía haciendo círculos dentro de mi culo. No me pude contener más. Estaba en la gloria. Así que la tomé de la nuca, empujé hasta el fondo y todo mi pene entró hasta el fondo de su boca y eyaculé con fuerza. -¡Ahhh! Ahí está putita, tomate toda tu leche –grité– pásatela toda. Trágate la leche de tu macho. Solté su cabeza, se separó ...