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Mi primer piso de estudiantes 3. Corregido
Fecha: 23/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Marcos Sur, Fuente: TodoRelatos
No creo que hubiera podido tener más suerte encontrando mi primera casa. No la habría cambiado ni por un colegio mayor -con todo lujo- ni por una mansión. Era cómoda, confortable, pequeña y allí había encontrado a una chica especial, pese al bruto de su novio. Todos los requisitos para un primer año de facultad, donde me iba haciendo al ambiente y a la vez me daba tiempo a mis proyectos con la moda. Un día, llegué a casa con un book de fotos que me habían hecho en una agencia y las chicas lo revisaron entre risas e indirectas. Nos llevábamos tan bien los tres que cada broma era bien encajada entre nosotros, teniendo un clima de amistad perfecto. Laura sugirió poner una de mis fotos con un imán en el frigorífico, cuestión que a mí no me importó -y me lo tomé con gracia- pues había más fotos allí pegadas. Pero, una vez más, se rompió el buen rollo un viernes. Volvía a casa después de clase y allí estaba Juanjo. No lo había visto desde el fin de semana anterior -y tras decirle un -“hola…”- él no tuvo a bien el abrir la boca para responder al cumplido. Pasé y miré a la derecha, mi foto estaba en el mismo lugar pero convertida en un gurruño de papel y con el imán en la frente. No hice gesto alguno ni me paré a preguntar. Marta estaba en su cuarto mirando al suelo y yo pasé al mío, sabiendo que se estaba cociendo allí. Cerré la puerta y la broca tomó forma, mientras ella le explicaba que la foto la había puesto Laura y que estaba sacando todo de quicio. En definitiva, más ...
... portazos, zarandeos y llantos -que se mezclaban con los bruñidos e insultos de él-. Podría haber salido y encararme con aquel cerdo, pero sabía que mi papel era otro. Él no tardó en irse, pero sin parar de gritar: -«Mañana a las 9 estaré aquí a por ti, ¡a ver si eres capaz de quedar mal con mi familia!» Cerró de un portazo y se fue, haciendo gala de su nula educación. Yo aproveché para salir del cuarto y ver a Marta. Ella, sentada en su cama con las manos puestas en su cara, me contó que al otro día tenían que ir al bautizo de un sobrino de Juanjo. Yo le intenté explicar, haciéndole entender que debía quedar bien delante de toda su familia y que a él ya lo conocerían por su tozudez. Me daba realmente lastima la situación de una chica sensible, maja, responsable y que vivía cautiva de un ignorante con dinero. Sí, las cosas de los pueblos y las familias que muchos no entendemos en pleno Siglo XXI. Esa noche cenamos en casa, sin sobresaltos y distendidos. Teníamos que estudiar y decidimos no salir. De vez en cuando, Laura pasaba jocosa por mi foto y hacía la señal de los cuernos con sus manos, como si de un cantante heavy se tratase, mientras Marta la miraba riéndose y compensando tantos malos ratos. En esa semana habíamos dejado un poco en silencio lo sucedido, pero se palpaba en el ambiente. Laura propuso estudiar todos juntos -así no nos dormiríamos- y quien se durmiera pagaría una deuda que escribiríamos en un papel secreto. Vamos, una chorrada de estudiantes, ...