1. Mi primer piso de estudiantes 3. Corregido


    Fecha: 23/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Marcos Sur, Fuente: TodoRelatos

    ... que sólo servía de acicate para aprovechar la noche de estudio. Yo le di al papel mil vueltas, entretenido en que poner y -sin pensarlo- entró en juego mi lado más morboso. Y por fin, tras un rato, escribí:
    
    -Hacerlo con Marta y que su novio “el simpático" esté en casa-
    
    Lo escribí y me eche a reír. Así -tras varios cafés- dieron las dos de la mañana y allí no se movía nadie. Hasta que Marta, cansada ya, dijo bostezando:
    
    -«Chicos me habéis ganado, mañana tengo el puñetero bautizo y debo descansar»
    
    Yo ni corto ni perezoso saqué mi folio dobladito de debajo de la carpeta y le dije:
    
    -«Olvidas esto… que concertamos en las reglas de estudio de esta noche…»
    
    Marta abrió el papel ceremoniosa, con los ojos adormilados y exclamó:
    
    -« ¡Joder qué locos estáis…!»
    
    Soltó una carcajada incrédula y desapareció a su cuarto con el papel en el bolsillo del pijama.
    
    Laura me interrogaba, pintándome con el bolígrafo, para saber qué había puesto en ese papel. Aunque se conformó diciendo:
    
    -«Mientras jodas a ese machista -y lo pongas en su sitio- tengo más que suficiente» Para después ponerme una cara de perversa nunca vista hasta entonces. Era normal, ella vivía también los miedos y los desprecios que repartía Juanjo a diestro y siniestro.
    
    Pasó la noche y me levanté a desayunar. Me puse unos vaqueros y una sudadera, sabiendo que al “insensato” no le gustaba que saliera a la cocina con la ropa de dormir. Sonó el timbre y era él. No fallaba. A la hora en punto entró sin ...
    ... saludar y con cara de pocos amigos. Apestaba a vaca y venía sin arreglar, llevando en su mano un traje en una funda de plástico y agarrándolo como un conejo. A la vez, Marta salió de su cuarto impresionante -aunque él ni la miró-. Al preguntarle su novia el motivo de no ir arreglado él contestó desairado:
    
    -«Yo trabajo, no como tú, que eres una princesa mimada de mierda».
    
    Tras tal barbaridad -y volviendo a pegar otro portazo- entró a ducharse. Mi cara era un poema ante tanto insulto gratuito.
    
    Marta resopló ante un nuevo desprecio. Ella iba al bautizo guapísima, con un vestido azul marino, medias azules a juego y unas sandalias de tacón altas. Se había maquillado resaltando sus largas pestañas y estaba realmente bella, aunque notablemente enojada. Me acerqué -no sin antes escuchar como cerraba la puerta del baño el degenerado de su novio- y le dije a Marta:
    
    -«O me sonríes o me cobro la sanción de anoche»
    
    Ella respondió sonriente: «No seas cabrón Marcos» - y me miro mordiéndose el labio, mientras yo le daba un beso tierno en el cuello con mis labios y con la punta de mi lengua hacía pequeños círculos. Olía genial a perfume y era realmente una princesa, arreglada para un acto que no deseaba ir, donde mandaba más el protocolo que el cariño.
    
    Entre tonteo -y mimos- comencé a buscar su boca y nuestras lenguas se lamieron tímidas, al tiempo que le susurré:
    
    -«Tan sólo tenemos desde que se encienda el calentador del gas hasta que se apague»
    
    Mientras nos comíamos la ...