-
Mi primer piso de estudiantes 3. Corregido
Fecha: 23/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Marcos Sur, Fuente: TodoRelatos
... boca yo masajeaba esas redondas tetas, que permanecían apretadas dentro de su ceñido vestido. Ella comenzó a jugar con su mano en mis vaqueros -que iban tomando forma-. Yo alargué la mano, encendiendo la radio de la cocina para que no se nos oyera nada y en un segundo comenzó a sonar Katy Perry con “I Kissed a Girl". La música animaba a Marta, que soltó el botón de mis vaqueros, mientras mis manos entraban por debajo de su vestido -acariciando sus muslos y notando el deseo-. Marta bajó la cremallera despacio y comenzó a jugar con su mano sobre mis bóxers, donde se adivinaba el contorno de mi miembro excitado. A la vez, mi mano subía y frotaba por encima de sus medias, rozando su ropa interior a la altura de su coñito. Ella suspiraba y jadeaba entregada al deseo. Estiró la goma de mi ropa interior y mi polla salió como un resorte, con el tronco de venas marcadas y mi capullo en forma de redondo fresón. Mirándola con la boca abierta -y sonriente- comenzó a pajearla con destreza, descapullándola una y otra vez, al mismo tiempo que uno de sus dedos se ocupaba de jugar con mi húmedo capullo. En ese momento, “Brummmm“ -sonó como se encendía el calentador del gas y fue para ella como el pistoletazo de salida. Se dio la vuelta y puso sus manos en la mesa alta de la cocina, levantado su vestido y dejando ver su culo enmarcado en sus medias y un culotte negro de encajes. Ella dijo con voz sugerente: -«Marcos debo cumplir mi castigo, fóllame como me merezco…». Me ...
... aferré tras ella y baje sus medias y su culotte a mitad de sus muslos. El espectáculo era admirable: las formadas y fuertes piernas de Marta y su culo redondo, muy respingón, mediano y duro como un balón. Desde detrás se veían los labios rosas de su coñito. El contraste de su ropa oscura y su piel clara era un deleite. Acerqué mi capullo y lo rocé contra su culo inocente de princesita y -poco a poco- mi polla comenzó a chocar contra los labios de su coñito. Ella me hablaba excitada pero la música tapaba nuestras voces: -«Métemela Marcos, me gustas mucho, me encantas, te deseo» Yo agarrando mi miembro con la mano fui empujando con mis caderas y mi glande fue abriendo ese coñito precioso que iba mojando mi polla, lubricándola y llegando más adentro. Agarré su cintura y comencé a darle un rico mete y saca, donde ella no sabía cómo ahogar sus gemidos. Estaba muy caliente por la situación y la saqué entera, erecta, firme, llena de flujo que resbalaba, como néctar en forma babeante que caía al suelo. Y sin previo aviso se la metí de un golpe, soltando Marta un gran gemido que no sé cómo no escucho en la ducha Juanjo. Mi polla entraba y salía chocando mis caderas fuertes contra su redondo culo -una tras otra vez- sus cachetes blancos lucían rojos de mis manos que lo amasaban y de mi intencionadas embestidas. En un minuto más Marta no pudo aguantar y me dijo a duras penas: «Marcos me corro, no puedo más estoy, ooohhhh, joder sí, que me gusta por favor, que rico, joder… ...