1. Ola de calor


    Fecha: 28/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos

    ... agradecimiento, mi rabo despertó de nuevo. Me había criado prácticamente con esa mujer y desde el día anterior me estaba excitando demasiado rápido en su presencia. Creo que ella se dio cuenta porque sólo llevaba el calzoncillo, a diferencia del dia anterior. Desenchufé la cafetera e intenté que mi erección pasara desapercibida.
    
    -En tu época los tendrías haciendo cola para invitarte a cenar.
    
    -Más o menos, pero ya sabes, la edad no perdona y nos vamos marchitando.
    
    -¿Qué dices? Ya querrían chicas de mi edad estar tan guapas como tú.
    
    Ella se volvió a reír.
    
    -Calla, zalamero, que cosas tienes.
    
    Se levantó y cogió la cafetera con una mano, me dio otro beso en la mejilla, esta vez tardó un segundo más en separarse de mí y se encaminó hacia la entrada mientras yo la seguía por el pasillo.
    
    -Entiendo que tengas todo cerrado para que no entre calor, pero a parte de que esto parece una cueva si dejas tirados tus calzoncillos por ahí te vas a tropezar.
    
    Yo me ruboricé un poco avergonzado porque viera eso, yo estaba más entretenido viendo su culo, que, pese a una leve acumulación de grasa estaba espectacular, se le notaba a través del batín una braga grande blanca que le tapaba bastante la forma, la polla me dolía al presionar contra el calzoncillo, miré hacia abajo y hasta la goma se me había separado de la cintura, menos mal que el pasillo estaba casi a oscuras.
    
    Rosa abrió la puerta y me volvió a agradecer el arreglo. Al girarse de nuevo su mano libre ...
    ... rozó mi paquete, yo imaginaba que fuera algo involuntario, pero al irse me guiñó el ojo sonriendo.
    
    Nada más cerrar la puerta me tuve que hacer una paja ahí de pie en el pasillo para liberar un poco la tensión, me limpié con el calzoncillo que yacía ahí desde la tarde anterior y lo eché a lavar. Tras ese acto que me dio una relativa serenidad me pegué una ducha fría para despejarme.
    
    El resto de la mañana transcurrió con relativa tranquilidad, intentaba no pensar en nada, estuve jugando con el ordenador mientras la lavadora hacía su trabajo, después de colgar la ropa comí algo ligero y me tiré en el sofá con el ventilador al lado, a pesar de que toda la programación de sábado por la tarde era una mierda no conseguía dormir un poco a cuenta del calor. De repente el móvil vibró, era un WhatsApp de Rosa.
    
    =Gracias por lo de la cafetera, de verdad, si algún día necesitas algo llámame sin problema, y más ahora que estás tú solo a cargo de la casa.
    
    =No ha sido nada, ya sabes que estoy encantado de ayudarte.
    
    =Bueno, yo ahí te lo dejo, por si algún día vienes cansado de trabajar o así te puedes bajar a cenar.
    
    =O puedes subir tu. Le dejas al marido la cena y te vienes.
    
    =Qué bobo eres, además a los jóvenes no se os da tan bien cocinar.
    
    =Vale, pues te invito a un helado.
    
    =Eso me lo apunto, que me encantan y con este calor.
    
    =De hecho, ahora que lo dices me voy a coger uno del congelador que no se puede ni echar una cabezada con este calor.
    
    =Vale, pero ...
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