1. Ola de calor


    Fecha: 28/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos

    ... guárdame.
    
    =Puedes venir a por el cuando quieras.
    
    =Me das 10 minutos?
    
    =Si claro, wasapeame cuando quieras.
    
    Se cortó así la comunicación, suponía que tendría que atender cosas de casa, me daba pereza hasta levantarme a la cocina. Habían pasado menos de diez minutos cuando el timbre sonó. Ahí sí que me tuve que levantar, miré por la mirilla y vi la cara de Rosa en el rellano. Inmediatamente abrí y la dejé pasar, venía vestida con su batín rosa claro de esta mañana y directamente descalza para absorber el fresco del suelo, pero había algo diferente. La invité a pasar y la acompañé a la sala, allí ella se sentó cerca del ventilador. A través de los huecos de luz de la persiana vi que llevaba los labios pintados, esa era la diferencia que no había captado al principio, era un rojo suave muy bien perfilado.
    
    Argumentó que venía a por su helado, como había dicho yo.
    
    Fui a la cocina y cogí dos cucuruchos de nata y chocolate, volví a la sala y le di uno, después me senté en una butaca frente a ella, para así también compartir el ventilador la observé comerse el helado con tranquilidad y mi vista no pudo evitar bajar, por un momento juraría que no llevaba nada debajo del batín, pero deseché esa idea porque no había demasiada luz y podría estar equivocándome a cuenta de mi mente calenturienta, comimos el helado con una cháchara banal de lo mas tranquila, hablando de que mis padres estaban en el pueblo, que una de sus hijas estaba de vacaciones en Alemania, que otro ...
    ... iba a ser padre en unos meses y que su marido era capaz de dormir una siesta de horas incluso a pesar del calor. Fui a tirar los envoltorios y volví para seguir charlando con ella, por suerte la oscuridad ocultaba mi nueva erección, volví a sentarme y me di cuenta de que Rosa me miraba el calzoncillo.
    
    -Veo que te alegras de verme.
    
    Me puse rojo como un tomate y tuve que agachar la cabeza avergonzado.
    
    -Eh, no te preocupes, es algo natural, bueno, con alguien de mi edad no es tan habitual, pero no pasa nada, hasta me siento halagada.
    
    -Es que eres muy guapa, y estás muy bien.
    
    -Qué va, yo ya soy una vieja chocha, tu deberías fijarte en chicas de tu edad.
    
    -Bueno, pero también puedo fijarme en ti. Tengo ojos.
    
    -Ya, bueno, soy una mujer casada que te triplica la edad.
    
    -No veo aquí a tu marido.
    
    -Ya, pero en ciertas circunstancias esto no estaría bien.
    
    -¿Ciertas circunstancias?
    
    -¿Por qué no te sientas aquí a mi lado?
    
    Me levanté de la butaca y senté a su lado, no intenté disimular la erección al caminar porque ya no merecía la pena, ya me había pillado. Rosa puso la mano sobre mi muslo desnudo, le temblaba un poco, así que deduje que ella también estaba nerviosa.
    
    -Javi, hace tiempo que nadie me mira como me miras tu y hace mucho que no levantó tantas pasiones, y verte ayer con el pitilin alegre me hizo sentir como una chavalita de nuevo.
    
    -Siento si te ha incomodado, no fue a propósito. Pensé que no te habías dado cuenta.
    
    -No, no, que va, si me ...
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