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Ola de calor
Fecha: 28/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Javi, Fuente: TodoRelatos
... siento halagada, con el tiempo que hace que no estoy con un hombre al final hasta me hizo ilusión. -¿Y Manolo? -Hace años que dormimos en camas separadas, cuando llegues a una edad lo entenderás. Puse mi mano sobre su pierna, a la espera de que dijera algo y no lo hizo. Subí la mano, metiéndola bajo el batín y ella seguía en silencio. Cuando llegué al final del muslo descubrí que, efectivamente, no llevaba bragas. Rosa había cerrado los ojos y se notaba que se había dejado llevar. Cuando mi mano se empezó a deslizar hacia la entrepierna su mano me paró en seco. -Perdón, me he pasado, lo siento. -No, no es eso, tranquilo, me ha gustado, pero tienes que tener presente algo, esto no puede saberlo nadie. -Si, lo entiendo, no te preocupes por eso. -Vale, ahora quiero que hagas algo por mi. -Dime. -Quítate la camiseta y el calzoncillo, por favor, quiero verte. Me puse de pie y con una mano me quité la camiseta, después liberé mi aprisionado rabo al quitarme el calzoncillo, estaba justo al pie del sofá, Rosa extendió su mano y acarició mi pecho hasta mi vientre. -La verdad es que te conozco desde que era un crío, y ahora tengo ante mí a un hombre hecho y derecho. Entonces ella también se levantó y abrió los cinco botones que cerraban el batín, lo separó un poco para dejar entrever su cuerpo, era mejor de lo que pensaba, a pesar de la edad tenía unas tetas grandes y un poco caídas, no eran del estereotipo de vieja que parecen dos calcetines ...
... llenos de arena, sí que era verdad que tenía arrugas también por el pecho y el vientre, eso era normal, y su coño apenas tenía pelo, cuatro pelillos canosos alrededor de los labios vaginales y en el monte de venus. -No soy lo que te esperabas, ¿verdad? Miró hacia el suelo con una pequeña mueca de vergüenza en su cara, yo me acerqué a ella, hice que el batín se deslizara por sus hombros hasta caer al suelo, le cogí la barbilla con el dedo para alzar su rostro y la besé en los labios. Ella al principio se dejó hacer, como si no supiera cómo reaccionar, después ya cogió confianza y me siguió el beso, su lengua se encontró con la mía dentro de su boca, nos besamos como dos enamorados, desnudos y abrazados, acariciándonos el uno al otro, estaba claro que ella estaba aún más cortada que yo, a pesar de ese pequeño acto de rebeldía que la había llevado hasta ahí, acaricié su espalda hasta el culo y ella dio un pequeño respingo, le indiqué que se volviera a sentar en el sofá, cosa que ella hizo, separé sus piernas. Me acuclillé frente a ella y seguí besando sus labios, ella lamió mi boca. Bajé un poco besando su cuello, Rosa gimió suavemente y después lamí sus tetas mientras ella acariciaba mi espalda mientras se dejaba hacer, tras mordisquearle los pezones y estrujarle los perros seguí bajando por su vientre con la lengua, hasta llegar a su coño, ella se tensó en ese momento. -¿Todo bien? -Nunca me han hecho eso. -¿Nunca? -Soy de otra época, por aquel entonces no se ...