1. Martín revienta a una vieja gloria del porno


    Fecha: 28/07/2026, Categorías: Sexo con Maduras Autor: AntonioSPA, Fuente: TodoRelatos

    ... incorporó como pudo sobre los codos, girando el cuello con el pelo pegado a la cara por el sudor.
    
    —¡Parad, parad, parad, joder! ¡Que me está desgarrando el coño ese animal! —gritó como una histérica—. ¡Esto no entra ni con milagros, me está lijando por dentro! ¡¿Pero qué coño os pasa, que aquí nadie lubrica nada o qué?!
    
    Martín frenó en seco, aún empotrado, con cara de póker.
    
    —Si quieres me escupo otra vez —dijo, encogiéndose de hombros.
    
    —¡Ni se te ocurra! —le cortó ella, con la cara roja de rabia y la espalda brillando de sudor—. ¡Traed lubricante, coño! ¡Y del bueno! Que esto no es una película de zombis, es una escena de sexo, joder, ¡quiero salir follada, no reventada!
    
    El director hizo un gesto apresurado con la mano.
    
    —¡Lubricante! ¡Traed el bote grande, vamos!
    
    Uno de los asistentes corrió hasta la sección de atrezzo y volvió con un bote industrial, casi del tamaño de una garrafa de aceite. Se lo pasó a Martín, que lo miró como si fuera un bidón de gasolina.
    
    —¿Tanto hace falta? —bromeó, abriendo el tapón.
    
    —Tú échale como si fueras a freír unas croquetas dentro —espetó Lola, echada de medio lado, resoplando.
    
    Martín se echó una generosa cantidad en la mano —tantísima que chorreaba entre los dedos— y sin ningún pudor la estampó contra el coño de Lola con una palmada babosa que resonó como un lengüetazo. Después, hundió los dedos y empezó a embadurnarla sin compasión, restregando el lubricante por los labios, el clítoris, el canal, incluso por ...
    ... el perineo, como si la estuviera marinando para meterla en el horno.
    
    —¡Joder, eso está frío! —se quejó ella, aunque un estremecimiento le sacudió las piernas.
    
    —Pues verás lo que calienta en cuanto vuelva a meter el tronco en la chimenea —gruñó Martín, ya echándole más por encima como si estuviera engrasando una bisagra oxidada.
    
    El lubricante goteaba por los muslos de Lola, resbalando hacia el colchón y haciendo charquitos viscosos. Entre tanto manoseo y cantidad, su coño quedó completamente embadurnado, resbaladizo, hinchado y brillante como la boca de un caracol gigante. La cámara se acercó para hacer un primer plano: el contraste entre las carnes abiertas, rojas de la follada anterior, y el brillo casi surrealista del lubricante era pura pornografía grotesca.
    
    —Vale, ya… ahora sí. ¡Pero suave al principio, cabrón! —masculló ella, aún jadeante, mientras se recolocaba de nuevo en postura, con el culo bien arriba y las piernas separadas.
    
    Martín se escupió en la mano por puro vicio, aunque no hacía falta, y apuntó de nuevo con su polla monstruosa.
    
    —Ahora sí que va a entrar como una bala en mantequilla…
    
    Martín gruñía con cada empuje, sudando, con los músculos marcados de los brazos tensos mientras la sujetaba por las caderas. En una de las embestidas, le dio una bofetada seca en una nalga, haciéndola gritar y arquearse más.
    
    —¡Venga, zorra, sube el culo, que se me escurre la polla con tanta baba! —espetó, y acto seguido le dio otra nalgada que sonó como un ...
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