1. Esposa católica sometida por el cartel (Cap V)


    Fecha: 29/07/2026, Categorías: Infidelidad Autor: Domadordepalabras, Fuente: TodoRelatos

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    Capítulo V
    
    Valeria.
    
    Estaba tan nerviosa, tan asustada…
    
    Era consciente de que, si volvía a aquella oficina, ocurriría lo que tendría que ocurrir…
    
    Aquel individuo, tan dominante, como indeseable, volvería a follarme salvajemente ante la mirada, tras el cristal de mi marido…
    
    Y esa humillación, aunque adictiva para él, era algo que no traería nada bueno…
    
    No obstante, sabía que tendría que hacerlo…
    
    Aquella sensación era tan cautivante, como desagradable, pero no podía detener aquella rueda…
    
    Aquello terminaría probablemente en un desenfreno y un frenesí concatenado a una espiral de sexo y violencia…
    
    Eran las 9:00 de la mañana cuando me hallaba frente a la puerta de aquella fabrica. Al pasar por aquel pasillo, el pasillo de la vergüenza, de aquella humillación a la que fui sometida, sentí una serie de sensaciones que casi involuntariamente, comenzaron a causar en mi cuerpo, una serie de señales, que indicaron que cuando me hallase ante él, descubriría mi excitación.
    
    A cada paso que recorría, por aquel ancho pasillo, me sentía tan observada, tan juzgada, Tan sentenciada…
    
    Cada una de las miradas…
    
    Me desnudaban, violentándome…
    
    Como si implícitamente, llevase escrito en la frente…
    
    La nueva puta del señor da Sousa…
    
    Y yo, completamente humillada, a la vez que excitada, avanzaba por ese pasillo hasta llegar a la mismísima puerta del director.
    
    Tan nerviosa y excitada ...
    ... me encontraba, que ni siquiera miré hacia la izquierda, a la mesa en la que se encontraba Joan observándome.
    
    Con la mirada hundida, pero esa expresión que recientemente había descubierto en él.
    
    Y esa sensación, de sentirlo tan humillado, me pareció tan excitante...
    
    Para humillarlo aún más, ni siquiera giré mi cabeza para saludarlo.
    
    Era como si al no hablarle, le estuviese diciendo de manera tácita.
    
    Mira, fíjate cómo se dirige tu esposa directamente al despacho de tu jefe para que la folle fuerte y duramente…
    
    Y tú, como el cornudo maricón que eres, solo podrás observar desde ahí.
    
    Tok Tok Tok
    
    golpeaba la puerta del despacho, sin hacer demasiado ruido, de manera dubitativa y sumisa.
    
    -¡Adelante!-
    
    Se escuchó un estruendoso mandato, posiblemente, ese hombre ya sabía quién estaba llamando a la puerta.
    
    Y posiblemente, antes de que hubiese llamado, ya sabía todo lo que iba a ocurrir…
    
    Y aquello, lo hacía aún más excitante y sumisivo…
    
    -Adelante, puedes pasar, pero no cierres la puerta aún-
    
    Me adentré hasta llegar justo frente a la mesa de su despacho. Allí, intentando utilizar un rictus serio, le dije.
    
    -¡Eres un cabrón!-
    
    Edwin se echó a reír y toda la fábrica escuchó su sonora carcajada.
    
    Sin poder evitarlo, giré mi cabeza hacia atrás, y miré a través de aquella puerta abierta, y pude ver como la mayoría de las cabezas, asomaban por ese pasillo, de manera divertida, curiosa, y otros con una mirada lujuriosa.
    
    -A ver… ¿Porque soy un ...
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