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Pagando una deuda al hombre que más odia a mi esposo
Fecha: 30/07/2026, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
Un día en el que estaba lloviendo muy muy fuerte, el viento literalmente arrancó una lámina de metal que estaba levemente suelta y que tapaba un hueco de la entrada principal de nuestra casa. La lámina voló y se incrustó directamente en las llantas delanteras del auto de un vecino con el que teníamos muy mala relación. El impacto fue tan fuerte que hasta dañó los rines del carro. Nuestro vecino era un hombre entre sus 30s o 40s llamado Raúl, que vivía solo porque lo había dejado su mujer y tenía la fama de ser alcohólico, mujeriego y muy agresivo. Muchos vecinos incluyendo a mi marido, ya habían tenido problemas con él que incluso habían terminado en golpes. Y ahora, le debíamos mucho dinero por sus llantas. Como mencioné antes, estábamos atravesando un periodo muy difícil en nuestro matrimonio ya que mi marido me había sido infiel unos meses antes y yo aún estaba procesandolo. Además por problemas en su trabajo, le bajaron muchísimo el sueldo y aunque yo trataba de apoyar limpiando algunas casas de la colonia en la semana, no siempre alcanzaba para pagar todos los servicios o los útiles escolares de nuestros hijos. Sin más remedio, mi marido fue a hablar con el tipo y para sorpresa de nadie, la conversación rápidamente se tornó agresiva e incluso nos amenazó con demandarnos si no le pagabamos para final de mes. Mi marido no paraba de decir lo mucho que odiaba a Raúl. Decidí intentar razonar con nuestro vecino yo misma. Un par de días después, fuí a su casa, ...
... toqué la puerta y esperé hasta que abrió. Como yo no había interactuado mucho con él le dije quién era y con un tono agresivo me contestó: «¿Si ya sé, ¿Y que quiere?». Le expliqué la situación económica por la que estábamos atravesando mi marido y yo y le supliqué que por favor nos diera más tiempo para pagarle el dinero. Lejos de compadecerse, Raúl solo dijo que si no teníamos dinero no era su problema y que además le tenía mucho odio a mi marido, así que fuera de intentar ayudarlo quería encontrar la manera de perjudicarlo aún más de ser posible. Por supuesto continúe insistiendo y rogándole que por favor reconsiderara las cosas, al punto de decirle que yo trabajaba limpiando casas, tratando de hacer un trato con él para limpiar su casa completamente gratis por el tiempo que él considere justo. Con un tono burlón me miró de arriba abajo y me dijo: «Mire, acepto el trato pero solo sí limpia mi casa sin ropa y me incluye final feliz!» Indignada, le grité que era un naco corriente y dándole la espalda me fui muy enojada a mi casa escuchando sus carcajadas antes de que entrara a su casa otra vez. Esa tarde mi marido llegó y no paraba de quejarse por todas las deudas y problemas que estábamos teniendo. Al verlo tan angustiado y desesperado, dejé de pensar las cosas con claridad y decidí tratar de animarlo diciéndole que había hablado con Raúl y había aceptado darnos más tiempo para pagarle a cambio de que yo le ayudara a limpiar su casa. Mi marido se disgustó un poco por ...