1. ¡Qué vacaciones! (3 - final)


    Fecha: 01/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Wense, Fuente: CuentoRelatos

    ... quedamos en la cama Sylvia Juan y yo, ella nos agarró las poyas y empezó un suave masaje que de repente paró, se quedó dormida con nuestros cipotes en sus manos, Juan y yo nos miramos y también quedamos dormidos.
    
    Como al cabo de una hora noté como mi polla crecía, pensé que era un sueño, pero era demasiado real, efectivamente Sylvia había despertado y continuaba con la labor que había empezado, mientras tanto Lucía le comía el coño, por lo visto le había encantado, ya que no paraba de hacerlo casi desde que desencadenamos esta lujuria sin freno, estábamos empezando otra vez cuando sonó el teléfono de la habitación, llamaban de recepción para recordarnos la partida de baloncesto, las niñas saltaron como un resorte diciendo que teníamos que ir por las vitaminas.
    
    Así que nos pusimos todos un poco deportivos y nos fuimos a las canastas, allí estaba Vanesa esperando, con un pelota y dos tíos más con otra chica, los tres tenía pinta de hacer deporte, y según nos comentaron es que jugaban frecuentemente al baloncesto, Juan y yo jugamos a todo, y las niñas son algo más sedentarias, pero en el instituto jugaron al baloncesto, ahora sólo hacía jogging, step y esas cosas. Empezamos a charlar, Vanesa nos dijo que ya tenía nuestras vitaminas a lo que uno de los chavales, José se llamaba dijo:
    
    ―¿No jugareis dopados?
    
    Todos nos reímos y para disimular dijimos de jugar un cuatro contra cuatro, sorteamos los equipos y a mi tocó con el tal José, con Lucía y con Sylvia. Vicente, ...
    ... que es como se llamaba el otro chaval nos dijo que para que fuera entretenido hay que esforzarse un poco, y querer ganar, que si no nos íbamos a aburrir en cinco minutos, y así empezamos.
    
    Efectivamente era divertido lo del esfuerzo, entre bloqueos y rebotes y defensa, podías tocar carne fresca con permiso, Vanesa estaba impresionante, tenía un culito duro impresionante, y Amalia, la otra muchacha, unas tetas pequeñitas pero con unos pezones grandes, lo digo porque se le marcaron con el sudor de la camiseta, a través del top deportivo que llevaba, Juan no podía tocar nuevos cuerpos pero lo llevaba bien con su mujer y la mía, imagino que los otros pensarían raro, pero que les dieran por allí mismo.
    
    Acabamos sudando como pollos, y Vanesa nos dijo:
    
    ―Ahora para terminar de quemar los excesos del verano, ¿que? ¿Nos damos una sauna? Ya ha pasado la hora del Spa, pero pueden pasar los de las actividades extras, si os apetece, yo voy todas las tardes, y no hay nada más tranquilo.
    
    No hizo falta ni decir que sí, los siete como hipnotizados por la simpatía de Vanesa, morena, ojos azules, 1,60/1,65, buenas curvas sin ser exageradas, la seguimos casi en silencio por los pasillos del bajo del hotel, ella iba abriendo puertas y nosotros mientras callados como si fuéramos a robar, cuando abrió la sala de la sauna y entramos volvió a echar la llave y accionó las luces, eran algo tenues, había un par de piscinas de burbujas muy grandes, y otro pasillo que nos llevó a una pequeña sala ...
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