1. ¡Qué vacaciones! (3 - final)


    Fecha: 01/08/2026, Categorías: Intercambios Autor: Wense, Fuente: CuentoRelatos

    ... con perchas y toallas, una vez allí los siete, Vanesa se empezó a quitar la ropa y se tapó con una toalla, todos las imitamos, y con nuestras toallas terminamos de acompañarla a la sauna, abrió, subió la temperatura, accionó el temporizador y se adentró con nosotros,
    
    ―Ahora a relajarse, —dijo Vanesa mientras se soltaba la toalla y se recostaba sobre las maderas de la sauna.
    
    Tenía unos pechos perfectos, como pequeñas manzanas, desafiaban la ley de la gravedad, con unos pezones marrones oscuros, tenía el pubis completamente rasuradito a excepción de una pequeña hilera de pelillos en el medio.
    
    Nos quedamos medio embobados y muy cortados mirándola, pero a nuestra mujeres no las dejaba atrás, hicieron lo mismo, apoyándose la una en la otra y recostándose en la balda que quedaba encima de Vanesa, Amalia no parecía estar en la misma onda, y se tumbó sin quitarse la toalla, sin embargo José y Vicente ya estaban desnudos y sentados, con dos tremendas pollas colgando, yo tenía un empalme del quince, pero estos dos estaban flácidos, que tíos, con el espectáculo que tenían delante, a lo mejor les iba más otra cosa, y me entraron ganas de comprobarlo.
    
    Me quede mirándolos de forma un poco disimulada, y me quité la toalla, dejando que vieran mi polla totalmente tiesa, me la cogí con una mano y me la toque un poco, pude ver como José le daba un pellizco en el culo a Vicente mientras decía en voz baja, aunque perfectamente claro.
    
    ―Aquí hay mucho vicio.
    
    Y acto seguido se ...
    ... agarraron los rabos mutuamente, mientras se empezaban a morrear, no sé si los demás pudieron verlo, Vanesa, Sylvia y Lucía seguro que no porque estaban casi en semi inconsciencia, pero Amalia y Juan seguro que si, es más, Amalia se levantó, e intentó salir, pero no podía, no se podía abrir hasta que terminara el ciclo.
    
    ―Perdona Vanesa, pero quiero irme ya, ¿te importa?
    
    ―Pero Amalia, ¿qué te pasa? —Dijo Vanesa que no se había inmutado.
    
    ―Que aquí hace demasiado calor, —continuó Amalia sin quitar vista del espectáculo de nuestros amigos, algo que ya comprobó Vanesa.
    
    ―Pero hija, si esto es muy divertido, verás que bien te lo pasas.
    
    ―No, Vanesa, que yo estoy de viaje de novios y paso, por favor.
    
    ―Hay chicos, hay que convencer a Amalia para que se quede, seguro que se lo va a pasar mejor aquí que esperando a su maridito en la habitación.
    
    Me levanté y me acerqué a Amalia, iba completamente desnudo y completamente empalmado, ella, sin embargo, se mantenía quieta, erguida junto a la puerta, con su toalla tapándola por completo, al llegar a su altura la cogí por la cintura y la atraje hasta mí, para que notara mi erección, ella se resistió y se soltó con rudeza, así que llamé a Juan y a nuestra mujeres y les dije que me la sujetaran, y a ella le dije:
    
    ―No te preocupes, no vamos a hacerte nada que te haga daño, sólo vamos a pasar un buen rato, ya verás como cuando salgas de aquí no te vas a acordar de tu marido.
    
    Diciéndole esto le retiré la toalla y le puse la ...