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Después de la subasta
Fecha: 06/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: Fatmaster, Fuente: CuentoRelatos
... abrazaba cada centímetro de su cuerpo. El traje tenía aberturas estratégicas: una en la entrepierna, otra en los pechos, dejando sus pezones erectos expuestos al aire frío. Una cadena plateada colgaba de un collar en su cuello, entonces la hice desfilar como un animal doméstico, sus movimientos eran gráciles pero cargados de una sumisión deliberada. Me senté en un sillón de cuero, mi mirada fija en ella, y con mi mirada le ordené, señalando mi entrepierna. El cuero de mi traje estaba tenso por mi erección. Ella se arrodilló entre mis piernas, abrió el cierre de mi traje y sus labios rojos rodearon mi miembro con una destreza que me hizo jadear. Su lengua danzaba, lenta al principio, luego más rápida, llevándome a un éxtasis que me nubló la mente. El cuero de mi traje amplificaba cada sensación, el calor de su boca contrastando con la frialdad del material que me enfundaba. Cuando terminé, ella no se detuvo; con una obediencia impecable, lamió cada gota, sus ojos brillando bajo la capucha. Entonces ella me ofreció su coño perfectamente expuesto por el traje, entonces mi lengua exploró se deliciosa cavidad. Al rato no pude contenerme más. La tomé por las caderas, posicionándola contra la cama, y la tomé vaginalmente, su cuerpo respondiendo con gemidos ahogados que resonaban en la habitación. Luego, la giré y le di un beso negro, lamiendo a mi esclava, una vez deje lubricado su cavidad con mi lengua, la penetré analmente, cada embestida era acompañada por el sonido ...
... del cuero rozando contra el látex. Le di nalgadas firmes, y sus gritos de placer llenaron el aire, un canto que alimentaba mi propia lujuria. Mas tarde esa noche dominatrix E, toco la puerta, su silueta estaba recortada contra la luz del pasillo, me llamo a hablar en forma reservada, me indico “Ella está aquí por placer, pero también por necesidad”, explicó con una sonrisa enigmática. “Algunas buscan la libertad en la sumisión, otras el escape en el control que entregan.” Pero esta además esta endeudada por razones de la enfermedad de un familiar y busca la sumisión como una manera de liberarse y pagar sus problemas y me pidió no fuera muy dura con dicha sumisa, a lo que asentí. La sesión continuó varios días, en el que se convirtió en rutina que mi cuerpo y el suyo envueltos en un frenesí de fluidos, cuero y látex, solo interrumpido por unas horas de sueño y las comidas. La penetré una y otra vez, alternando entre sus orificios, cada movimiento más intenso que el anterior. Su traje de látex, ahora pegajoso por el sudor y los fluidos, parecía fundirse con su piel. La tomaba de su cadena y la hacía mía, a veces le daba le daba unos azotes con una fusta, lo que solo hacia se excitara más mi esclava lo que facilitaba su penetración, Solo me detenía cuando sentía que mi cuerpo estaba exhausto y saciado. Cuando el tiempo que subaste a mi esclava estaba por terminar, mientras la follaba con fuerza, le ordené que se quitara su capucha, ya que después de estos días sentía ...