1. Socios


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Tomas Brentano, Fuente: CuentoRelatos

    Aquel día sería especial para mí, firmaría en casa de Juan, un chalet en la sierra de Madrid, mi entrada como socio en el negocio. Me había costado varios años de trabajo conseguirlo, era mi meta y por fin se hacía realidad.
    
    La sociedad iba muy bien económicamente y el trabajo me gustaba, aunque era muy duro y en ocasiones mi mujer y yo teníamos que soportar situaciones difíciles, yo llegaba tarde a casa o estaba de viaje, pero el dinero y los pequeños lujos que nos permitíamos lo recompensaba. Juan y Luis, los dueños, me propusieron hacerme socio, aunque eso sí, me dijeron que tenía que pagar un precio “especial”, que me dijeron se haría efectivo esa misma noche, durante la firma.
    
    Al llegar a su casa vimos dos lujosos coches en la entrada, Susana, mi mujer, me sonrió. Los dos comentamos que dentro de poco tendríamos un coche así. Susana estaba impecable, su pelo moreno y rizado, sus ojazos, sus labios sensuales, llevaba un vestido para la ocasión que permitía ver toda su espalda y que escondía duras penas sus tetas por delante, sin sujetador, claro, el vestido lo requería. Y debajo… bueno yo sabía que debajo sólo llevaba un minúsculo tanga negro, unas medias de encaje rematadas por unos zapatos negros de tacón, alto, muy alto, estaba deliciosa.
    
    Al llegar nos abrió la puerta Juan, tenía 45 años, muy bien físicamente, hacía mucho deporte. Entramos al salón y nos saludaron Irina, Sonia y Luis. Todos íbamos de etiqueta, la ocasión lo requería. Sonia era la mujer de ...
    ... Luis, iba de pelirroja y a sus 40 años estaba muy buena. Irina, era la mujer de Juan, era de algún país del este, no recuerdo cuál, y se conocieron en un pase de modelos, ella era mucho más joven que su marido y bueno, siendo modelo, era preciosa, rubita, delgada, pero con un par de buenas.
    
    Después de las presentaciones y un breve aperitivo nos sentamos a cenar, una cena deliciosa, que el servicio de Juan había preparado para la ocasión. Después de cenar pasamos a otro salón donde Luis sirvió unas copas después de despedir al servicio.
    
    Entonces Juan tomó la iniciativa:
    
    —Tomás, ha llegado el momento de que entres a formar parte de nuestra sociedad, que seas uno de nuestros socios y que disfrutes de los beneficios que esta nueva posición te proporcionará…
    
    Susana y yo nos miramos con una sonrisa a cómplice, por fin había llegado el momento.
    
    —… Pero claro, —siguió Juan— también tendrás tus obligaciones y la primera de ellas tendrás que cumplirla esta noche.
    
    Le sonreí y le dije:
    
    —Por supuesto, dime qué debo hacer…
    
    —Esta noche debes entender que tanto tú como Susana debéis entregaros a la sociedad. Que la sociedad es lo más importante para todos, como hacemos Luis y yo con nuestras respectivas mujeres…
    
    Juan hizo una seña a Sonia para que se acercara, Sonia era la mujer de Luis. Esta se acercó a él y Juan le dio un beso en los labios y con una de sus manos la empezó a acariciar la espalda, bajando su mano hasta su culo, en el cual se entretuvo un buen rato ...
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