1. Socios


    Fecha: 12/08/2026, Categorías: Sexo en Grupo Autor: Tomas Brentano, Fuente: CuentoRelatos

    ... mientras nos miraba a Susana y a mí.
    
    —Ahora Tomas —seguía hablando Juan— debes entregarnos a tu mujer…
    
    —¿Qué? —contesté yo…
    
    —Sí —siguió Tomas— esa es nuestra condición para entrar en la Sociedad, debéis entrar a formar parte en cuerpo y alma, sin esconder nada para nosotros y compartiéndolo todo con nosotros, igual que hacemos Luis y yo, ¿ves?
    
    Giré la cabeza y vi cómo Luis estaba tocando las tetas de Irina por encima del vestido, Irina era la mujer de Juan, y ella seguía de pie a su lado, sonriendo. Luego le desabrochó la blusa y empezó a besar sus enormes tetas por encima del sujetador.
    
    Miré a Susana, estaba embobada, creo que el vino de la cena le estaba afectando porque en otras circunstancias se hubiera levantado y se hubiera marchado. Yo estaba alucinado, me estaban pidiendo que les entregara a mi mujer para sus caprichos sexuales a cambio de ser socio, lo que siempre había querido, una oportunidad única para vivir con desahogo el resto de nuestras vidas. Pero aquello era una humillación, un chantaje, por un momento volví a la realidad y me dirigí a Juan dispuesto a decirle cuatro cosas.
    
    —¿Y bien? —dijo Juan al verme acercarme a la vez que desplazaba los tirantes del vestido de Sonia hacia sus hombros y los dejaba caer, el peso del vestido hizo el resto. El vestido cayó al suelo y Sonia quedó a escasamente un metro de mi sólo con su sujetador y braguitas de encaje de negro.
    
    —Esto —seguía hablando Juan— sería parte de tu remuneración. ¿Te ...
    ... gusta?
    
    Y según decía esto le quitó el sujetador a Sonia dejando libres sus tetas, dejó caer el sujetador al lado del vestido y amasó con sus manos las tetas de Sonia.
    
    Me quedé helado, aquello no tenía sentido. Disfrutar de aquellas dos mujeres era una tentación irresistible, pero a cambio tenía que permitir que aquellos dos hombres, mis jefes, disfrutaran de ella y además, delante de mí.
    
    No sabía qué decir ni que hacer, tenía dos tetas delante de mí pidiéndome que me las comiera, miré al otro lado y vi a Luis con la mujer de Juan en situación parecida, con la blusa desabotonada y abierta y las tetas por encima del sujetador, veía cómo Luis apretaba y pellizcaba los pezones de Irina, y ésta me miraba con una sonrisa lujuriosa.
    
    Susana seguía sentada mirando a Luis e Irina, con la boca abierta. Yo no sabía qué hacer, pero me decidí, me lo iba a jugar todo, al fin y al cabo Susana no decía nada y yo quería ser socio a toda costa y encima podía disfrutar de aquellas dos preciosidades.
    
    Me dirigí al sitio de Susana y la cogí de la mano, me dirigí con ella hacia donde estaba Juan y le dije:
    
    —De acuerdo, pero…
    
    —No hay “peros” —dijo Juan— con todas las consecuencias, ¿aceptas?
    
    —Acepto —contesté.
    
    Susana no dijo nada, aquella situación de morbo y excitación pareció embrujarla. Simplemente se dejó llevar hasta donde estaba Juan y cuando extendí mi brazo para entregarla a Juan sólo me miró un momento a los ojos, y se giró. Me sentí muy mal cuando hice aquello pero la ...
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