1. Contrato con Apolo: quiero llevarte a la Luna


    Fecha: 14/08/2026, Categorías: Fetichismo Autor: Traviesa, Fuente: CuentoRelatos

    ... contra el instinto de tocarme, pero el peligro de ser descubiertos hacía que el juego fuera aún más intenso.
    
    Deslicé mis dedos por mi cuello, dejando un rastro de calor que descendía hasta el encaje que temblaba con cada caricia, y mis pezones endurecidos rozaban la tela, enviando una corriente eléctrica por todo mi cuerpo.
    
    —No sabes cuánto deseo arrancarte ese vestido —susurró con la mandíbula tensa.
    
    Lo dejé disfrutar del espectáculo sin concederle más que la vista. Lo estaba torturando, y eso me excitaba aún más.
    
    Con un movimiento lento, deslicé la tela del vestido un poco más abajo, revelando el inicio de mis caderas. Sabía que no podía seguir demasiado… pero la idea de provocarlo, de mantenerlo al borde del abismo, me hacía sentir poderosa.
    
    Deslicé un dedo por mi humedad y, sin apartar la mirada de sus ojos ardientes, lo llevé a mi boca. Saboreé mi propio deseo mientras él contenía un gemido, apretando los puños sobre sus rodillas.
    
    Apolo se inclinó ligeramente hacia mí, pero lo detuve con una mirada.
    
    —Ni un paso más —susurré con una sonrisa traviesa—. Nos pueden ver.
    
    Se reclinó de nuevo en su asiento, su pecho subiendo y bajando con pesadas respiraciones. Era un hombre de control, pero yo lo estaba destrozando desde dentro.
    
    —Eres un tormento.
    
    Sus manos se aferraron a los brazos del sillón cuando mis movimientos con el pie se hicieron más decididos. Entreabrí los labios y solté un gemido suave cuando la calidez de su piel se hizo evidente. ...
    ... Él abrió el zipper de su pantalón, liberando su miembro y mis pies lo rodearon, acariciándolo con una mezcla de ternura y dominio, variando la presión, jugando con su resistencia.
    
    Apolo jadeó, sus músculos tensos, su mirada atrapada entre mis piernas y el espectáculo que le ofrecía. Cada caricia era un arte, una danza de provocación calculada. Su cuerpo hablaba más que sus palabras, cada estremecimiento me decía cuánto lo estaba llevando al límite.
    
    Me incliné hacia atrás, él tomó mi pie dejando que su aliento cálido rozara mi piel mientras lo veía perderse en la marea del placer, sus caderas temblando bajo el toque de mi empeine, mi nombre escapándose de sus labios en un gemido quebrado.
    
    Desde su perspectiva, vio al mesero acercarse y, en un movimiento instintivo, se enderezó de inmediato, intentando disimular su agitación. Su reacción me divirtió. Con un gesto casual, le lancé la servilleta, una invitación silenciosa para recomponerse.
    
    Desabroché lentamente el liguero, disfrutando del sutil chasquido del encaje al soltarse. Él intentó besarme el pie, pero al notar que era muy arriesgado, deslizó una de mis medias con delicadeza, retirándola por completo. La sostuvo por un instante entre sus dedos antes de guardarla en su bolsillo, como un trofeo… o quizá, como una promesa de que el último obstáculo entre nosotros había desaparecido.
    
    Me incliné apenas hacia él, mi aliento rozando su oído.
    
    —¿Acaso estamos preparados para continuar?… Quiero llevarte a la Luna ...
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