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Contrato con Apolo: quiero llevarte a la Luna
Fecha: 14/08/2026, Categorías: Fetichismo Autor: Traviesa, Fuente: CuentoRelatos
... creciente temperatura entre nosotros. —Jamás habría pensado que llegaríamos a algo así… —dije, sintiendo una nueva ola de excitación. —De hecho… me gustaría hacer muchas cosas contigo. Nos miramos fijamente. Su mano se deslizó sobre la mesita que nos separaba y tocó la mía. —Es una pena que tenga que irme ya… pero con mucho gusto haría realidad nuestras fantasías. Te propongo algo… —se inclinó hacia mí—. Firmemos hoy y prolonguemos el tiempo del contrato hasta nuestro próximo encuentro. Así nos da tiempo de hacernos los exámenes médicos que pide el contrato. Tomé su bolígrafo y lo llevé lentamente a mis labios, rozándolos con la punta antes de deslizar la tinta sobre el papel. Mientras firmaba, una idea juguetona cruzó mi mente. Con un movimiento calculado, saqué de mi cartera un pintalabios y un pequeño espejo. Sin prisa, deslicé el color sobre mis carnosos labios, delineando cada curva con precisión sensual, sabiendo que él no apartaba la mirada. Luego, incliné el rostro y presioné suavemente mi boca sobre el papel, dejando una marca vibrante junto a mi firma, como un sello de tentación. Le devolví el bolígrafo con una sonrisa traviesa, no sin antes pasármelo por el escote. Apolo lo tomó sin apartar la vista de mis labios, y con un gesto instintivo, pasó sus dedos por ellos, sintiendo la textura aún húmeda del labial. Se llevó la yema a la nariz, inhalando el rastro de mi esencia, mientras sus ojos reflejaban un deseo contenido. Disimuladamente, ...
... eché un vistazo a nuestro alrededor. Nadie nos observaba. El juego apenas comenzaba. Me acomodé en el sillón con aparente despreocupación, dejando que la tensión en el aire se hiciera palpable. Lentamente, crucé y descrucé las piernas, revelando un atisbo de mi lencería de encaje negro. Las pantimedias, sujetas por un delicado liguero, realzaban cada movimiento, convirtiéndolo en una provocación silenciosa. Mis ojos se clavaron en los suyos, desafiantes, esperando su reacción. —Me encantaría cerrar este negocio —susurré. Él tragó saliva. Las luces tenues del lugar creaban sombras alargadas en las cortinas, y el aire estaba cargado de deseo contenido. Apolo estaba recostado en la butaca, su camisa entreabierta revelaba su pecho, y su respiración era lenta, expectante. Me acomodé frente a él, me quité las zapatillas, dejando que mis piernas se deslizaran sobre la alfombra con una elegancia provocadora. Sin apartar mi mirada de la suya, levanté un pie y, con la punta de mis dedos, rocé la tela de su pantalón, sintiendo la dureza latente bajo la tela. Apolo exhaló un suspiro contenido, y sus ojos se oscurecieron con la promesa de placer. Despacio, deslicé mi pie sobre su erección, aplicando una presión juguetona mientras mordía mi labio, disfrutando del control que tenía sobre él. Abrí los botones de mi vestido dejando ver mi pecho, su respiración se volvió más profunda, sus pupilas dilatadas seguían cada uno de mis movimientos. Sabía que me deseaba, que luchaba ...