1. Contrato con Apolo: quiero llevarte a la Luna


    Fecha: 14/08/2026, Categorías: Fetichismo Autor: Traviesa, Fuente: CuentoRelatos

    ... solo me importaba uno.
    
    Cuando volví a mi asiento, mi cuerpo se relajó, pero mi mente siguió jugueteando con la idea de Apolo. Su turno de hablar se acercaba. Quería saber de qué trataría su presentación, qué tono usaría, qué gestos haría.
    
    Cuando por fin lo escuché, quedé hipnotizada. Su inglés fluía con una elocuencia impecable, pero era su presencia lo que me atrapaba. Era el tipo de hombre que, sin esfuerzo, podía capturar una sala entera con su voz.
    
    Llegó la hora del almuerzo y me propuso sentarnos juntos. Conversamos, nos reímos, jugamos con los silencios. La tensión era palpable.
    
    Me despedí con la excusa de que tomaría una siesta, pero en realidad, tenía otro plan.
    
    Siempre que viajo por trabajo, llevo mis juguetes sexuales. Son mi secreto para liberar la tensión acumulada del día.
    
    Llené la bañera, puse música suave y dejé que el agua acariciara mi piel.
    
    Justo cuando estaba a punto de relajarme por completo, mi teléfono vibró.
    
    Un mensaje de Apolo.
    
    Me envió un paper científico que había escrito.
    
    “Espero no haberte despertado.”
    
    Sonreí, sabiendo exactamente cómo responder.
    
    Grabé un mensaje de voz, con un tono cargado de sensualidad:
    
    —No aún no… Es todo un ritual…
    
    De fondo, el sonido del agua, el eco de mi respiración entrecortada. Sabía que ese mensaje lo pondría a prueba.
    
    Para ser sincera, mientras hablábamos, mis dedos se deslizaban por mi piel, descubriendo cuánto me encendía la idea de él.
    
    Nos vimos en la sesión de la ...
    ... tarde. Cenamos juntos. Cada día el juego se intensificaba. Los mensajes se volvían más explícitos y más cargados de deseo.
    
    El último día, recibí un mensaje inesperado:
    
    “Te espero en el lobby, junto al piano.”
    
    Lo encontré apoyado en el piano negro brillante, con una expresión serena, pero expectante.
    
    —Me gusta el jazz —me dijo—. Antes tocaba piano ahora toco la guitarra.
    
    Me lo imaginé y mordí mi labio.
    
    —Seguramente eres un romántico… pero también estoico.
    
    Él sonrió.
    
    Saqué unas páginas y le entregué mi teléfono, invitándolo a usar una aplicación de traducción. Mientras la pantalla reflejaba las palabras en su idioma, lo observé detenidamente, anticipando su reacción.
    
    —Ayer te hablé de esto… —susurré.
    
    Era el Contrato de la Sensualidad del que le había hablado la noche anterior cuando nos comentábamos sobre algunas películas.
    
    Apolo lo tomó y comenzó a leer.
    
    Mientras pasaba cada página, su respiración se volvía más densa. Yo lo miraba fijamente, sintiendo mi propia humedad crecer entre mis piernas.
    
    Cuando llegó al final, lo miré a los ojos.
    
    —¿Qué opinas? ¿Te parece… completo?
    
    Un leve rubor cubrió sus mejillas.
    
    —Yo agregaría algunas cositas más —murmuró, con una expresión indescifrable.
    
    Parpadeé, confundida. No sabía exactamente a qué se refería.
    
    Él sonrió, mirando fijamente mi pecho y mi respiración se detuvo un segundo.
    
    Nos miramos. En ese instante, algo cambió.
    
    Pedimos algo de tomar al camarero. Necesitábamos calmar la ...
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