1. Betty, mi primera chamba.


    Fecha: 15/08/2026, Categorías: Infidelidad Sexo en Grupo Autor: ElMacho, Fuente: SexoSinTabues30

    Betty se despertó con la alarma de su despertador, una melodía estridente que interrumpió el silencio de la noche. Memo, su marido, dormía a su lado, ladeando la cara en la almohada, sin inmutarse. Ella se estiró, sus caderas carnosas rebotando contra las sábanas y sus pechos callendo ligeramente por los costados. Con un suspiro, se levantó y se vistió para el duro viaje que la aguardaba en la ruta que la separaba de su nuevo trabajo.
    
    Manejando su viejo auto, Betty se internó en las calles aun adormecidas por la madrugada, con la radio encendida bajita, escuchando la nota de la hora. Su mente divagaba por la rutina que la aguardaba en la escuela secundaria del vecino municipio. Llegó al instituto a las siete de la mañana, justo a la hora en que el sol empezaba a asomar por el horizonte, dibujando un espejismo de calor en el frío asfalto. La secretaria recién contratada, caminó esquivando la marea de alumnos que a esa hora ingresaban a la escuela, cruzo la puerta y saludo a sus compañeros de trabajo, entre ellos a Artemio, su colega de oficina, con un apretón de manos y una sonrisa acosadora la desnudo con la mirada.
    
    Todas las mañanas, después del viaje de su casa al trabajo, Artemio la miraba con ojos hambrientos, fijando su atención en las curvas que se adivinan debajo de su vestido. A Betty le desagradaba la sensual sonrisa que se le escapaba a su colega cada que cruzaba por su despacho, sin embargo, el bulto que se notaba en la entrepierna del hombre la hacía ...
    ... divagar en su imaginación, su deseo por la polla de Artemio era cada dia mas grande, su imaginacion la atormentaba, pues sospechaba que la verga de Artemio era grande, gruesa, y suponía que podía llenarla de una manera que Memo, su marido, no podía. La ansiedad la consumía, y la idea de sentirla adentro la hacía temblar de excitación.
    
    Una mañana, Artemio no pudo resistir mas, y aprovechando que no habia nadie en la oficina, se acercó a Betty por detras de su silla y le susurró al oído
    
    -Anda, dejate follar nena se que lo quieres-.
    
    Betty se sobresaltó ante la peticion, su corazón empezó a latir a mil por hora, sin siquiera darse cuanta, se giro en la silla y le sonrió.
    
    -¿Y dónde piensas que podríamos…?- pregunto ella retando.
    
    Artemio le guió con la mirada a la puerta de la bodega.
    
    -Allá -dijo con un tono de urgencia en su voz.
    
    Sin dudarlo, Betty se levantó y caminó lentamente delante de el, sus caderas moviéndose de una forma que solo una gordita podía lograr y sus enormes nalgas se tambaleaban a cada paso, semejante espectáculo solo creció la lujuria que corría por la sangre de Artemio.
    
    Abriendo la puerta de la bodega, Betty se adentra en un cuarto lleno de cajas apiladas, el olor a madera y a polvo invadió sus sentidos, y por un instante se detuvo, aterrada por lo que podía pasar. Sin embargo, la sensual sonrisa de Artemio, que la miraba con ojos que parecían querer devorarla, la empujo a continuar. Ella se acercó a una pila de cajas en la que pudo sentarse, ...
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