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Betty, mi primera chamba.
Fecha: 15/08/2026, Categorías: Infidelidad Sexo en Grupo Autor: ElMacho, Fuente: SexoSinTabues30
... de sus pantalones, ella de reojo por fin pudo ver la colosal verga en el en todo su esplendor, grande y dura, palpitando como con vida propia. Betty no podía creer lo que veía, la polla de Memo parecía un juguete al compararla con la de Artemio. Sin perder un instante, el la penetró desde atrás con un empujón que la hizo soltar un chillido mezclado de dolor y placer. El la tomo por la cintura y empezó a follarla con un ritmo lento y profundo, haciendola sentir cada centímetro que entraba y salía. Betty, que ya no podía contener el gusto, se aferro a las cajas, sus uñas se clavadas en la madera, y su boca abierta en un grito silencioso. Artemio miraba fijamente las nalgas de ella, que se sacudían con cada embestida. Ella, sumergida en la sensación, le decía entre jadeos. -Follame mas duro, Artemio -y el, sin dudarlo, aceleró el ritmo, clavando su verga cada vez mas hondo en su coño. Los sonidos de su follada se escucharon en la bodega, el crujir de la madera, los jadeos, los gemidos, y el choque de sus caderas se confundian con el ruido de las cajas que se movian. El ruido y los gritos de los adolescentes que jugaban ...
... afuera en el recreo disfrazaban los jadeos de Betty y el crujir de las cajas. La cercanía de los alumnos a la sucia ventana no detuvo a Artemio, el la follo duro y sin piedad, sus tetas rebotando en cada movimiento, y Betty, que ya no podía mas, se dejo ir, gritando de placer. Sus orgasmos se sucedieron, cada uno mas intenso que el anterior, y Artemio, que ya no podia aguantar, se vino adentro de ella, llenando su coño de su semen caliente. Despues de eso, la vida en la oficina cambio. Betty sentia un nudo en la garganta cada vez que veia a Artemio. Sin embargo, la aventura no terminó ahí. Cada dia, a la hora del almuerzo, se escapaban a la bodega, a repetir la rutina. Betty se sentia viva, se sentia deseada, aunque la culpa de serle infiel a Memo, su marido, la carcomía por dentro, pero eso no la detenía. Y Artemio, que ya no podia pensar en nada mas que en las jugosas carnes de Betty, se aseguraba de que cada dia, su escondite en la bodega, fuese mas intenso y apasionado que el anterior. Así, la vida de Betty, la secretaria gordita con un marido preocupado y un amante en la oficina, continuó, llena de secretos y placeres carnales.