1. Mi bello hijo Darío y yo 2


    Fecha: 15/08/2026, Categorías: Gays Autor: lyly, Fuente: TodoRelatos

    Mi bello hijo Darío y yo -2-
    
    El sábado era el día ideal para salir a divertirse.
    
    ·Darío, hijo, que te parece si nos vamos a tomar una copa a un bar muy tranquilo al que solía ir cuando estudiante, ahora lo visito ocasionalmente.
    
    ·Me parece buena idea padre, es día de relajarse, estar en un buen ambiente.
    
    ·Bien hijo, vayamos aponernos presentables.
    
    Se dirigieron a sus respectivos cuartos, para arreglarse, a la hora fijada estuvieron listos. Cuando Darío bajó su padre ya lo esperaba, a sus 45 años se sentía joven, dispuesto a disfrutar la vida, de cuerpo delgado, con buen resultado por el trabajo en el Gym a donde asistía dos o tres veces a la semana. Ojos vivaces, labios gruesos, un trasero bien proporcionado, cuerpo con muy poco bello corporal el cual depilaba cuando se requería. La naturaleza lo había dotado con buenos atributos sexuales, nadie de sus amantes se había quejado del trato.
    
    ·¿Listo hijo? ¡Vaya que bien te ves! El pantalón blanco te sienta muy bien, resalta tu figura. No cabe duda, eres hermoso.
    
    ·Por favor padre, No me adules tanto voy a sentirme vanidoso.
    
    ·Lo que te mereces lindo. Voy a pedir un Uber las volantas se instalan en varias partes. Regresar bien.
    
    Eran las seis de la tarde cuando estaban entrando al bar. Había poca gente, una mesa estaba ocupada por dos hombres, un joven en tu taburete frente a la barra.
    
    ·Hola Mario, buena tarde, -Saludó el guardia de la entrada-
    
    ·Hola Javi, que tal la tarde.
    
    ·Hace calor, pero ...
    ... soportable. ¡Qué buena compañía traes hoy!
    
    ·¿Si verdad? Es Darío un buen amigo mío.
    
    ·Mucho gusto Darío, estas muy guapo. Pasen el ambiente apenas comienza.
    
    ·Gracias Javi. -Agració el chico-
    
    Entraron al bar, la mirada del portero siguió el andar cadencioso del chico. Había poca gente, una mesa estaba ocupada por dos muchachos. Sentado en un taburete frente a la barra estaba un hombre de mediana edad, que al notar la presencia de Mario y Darío volvió la vista para admirar al chico. Ocuparon una mesa asignada por el mesero ocuparon un diván para dos personas.
    
    ·¡Que milagro Mario! Hace tiempo no venías.
    
    ·Pues ya estoy aquí Fabián.
    
    ·Qué joven tan guapo te acompaña Mario.
    
    ·Es un amigo, decidimos venir a tomar unas copas. Pon una botella del buen vino que tomo y su respectiva botana.
    
    ·Claro Mario, con gusto. Bienvenido joven.
    
    El diván era estrecho a propósito, pensado para que los ocupantes estuvieran muy cerca uno del otro.
    
    ·Mario -Le dijo a su hijo- En este lugar somos amigos, llámame por mi nombre ¿Te parece?
    
    ·Me parece bien Mario.
    
    El lugar comenzó a llenarse, en poco rato estaba casi completo. Las mesas eran ocupadas por parejas de hombres. El mesero se aproximó con dos copas de vino y un recipiente con botana.
    
    ·Fabián andas distraído te pedí una botella, no dos copas.
    
    ·Mario, hace más de dos semanas que no tenemos tantos clientes, las copas son cortesía de la casa, tú nos trajiste buena suerte. La última vez que viniste sucedió lo ...
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