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Mi bello hijo Darío y yo 2
Fecha: 15/08/2026, Categorías: Gays Autor: lyly, Fuente: TodoRelatos
... bien erecta, me la metí en la boca y comencé a mamársela, no se cuanto tiempo lo hice, hasta que me la sacó y me dijo, quiero cogerte. Me puso en cuatro y… ·Oh Darío me tienes bien caliente, que siguió después. ·¿No te avergüenzas de tu hijo? ·Para nada, me da mucho gusto que disfrutes de ese gran placer de estar con un hombre, siente como me tienes. Mario tomó la mano de su hijo, la puso sobre su entrepierna. ·¡Oh, la tienes muy grande! ¡Muy gorda! ·¿Te parece? Baja el cierre, sácala para que la sientas. ·¿Aquí? No Mario, aquí no- ·En este lugar nadie se alarma de nada, cada quien esta en lo suyo. ¡Anda, sácamela! Mario levanta un poco el cuerpo para facilitar la maniobra, Darío baja el cierre, desabrocha el cinturón y le saca la verga, acaricia el glande, luego abre su mano para abarcar todo a todo lo largo. ·¿No usas calzones? ·No cuando vengo a este lugar, es práctico, te diste cuenta. ·Si, es fácil sacarla. Mario atrae con su mano a su hijo, le ofrece la boca, Darío cede ante el deseo de su padre, abre su boca, sus lenguas juguetean, la mano de Darío juega con el mástil erecto de Mario. ·Que grande la tienes, y gorda, Se me hace difícil pensar que seas pasivo. ·Lo soy si, con Martín mi novio, soy activo con chicos como tú. Darío se sentía excitado, caliente, deseoso de sexo, el abrir su mente a Mario le había dado confianza, había acariciado la verga a su padre, ¿Qué seguiría después? En la pista bailaba una pareja de ...
... chicos jóvenes, y otra pareja de un hombre mayor con un jovencito. Mario se guardó la verga subió el cierre de su pantalón. ·Vamos a bailar. Mario hace pasar por delante al chico, desea ver ese par de hermosas nalgas cubiertas solo por el pantalón blanco, se aproxima a él y le da una nalgada, Darío vuelve la vista y le brinda una sonrisa a su progenitor. En la pista se abrazan íntimamente para bailar, los brazos de Mario se posan en los hombros de Darío, lentamente baja sus manos hasta posarse en sus hermosas nalgas, Darío siente la erección de su padre, se abraza a él, abre su boca ofreciéndose. El beso se prolonga, las manos del hombre buscan entre las nalgas del chico. ·¡Oh Mario! ¡Oh, que sabroso! ·Estás temblando Darío, estás caliente, deseoso. ·Si Mario, me tienes muy cachondo, eres mi padre, esto no puede ser. ·Y porqué no, si lo estás deseando, ·No Mario, no sigas, es pecado. ¿Qué voy a decirle a mi confesor? ·No tienes que decirle nada, esto es entre tu y yo solamente. No terminan de bailar, el hombre lo toma de la mano, prácticamente lo conduce hacia un rincón, el lugar está oscuro a propósito, una pareja esta en el mismo lugar magreándose, Mario desabotona su pantalón, mete su mano bajo su ropa, acaricia las nalgas de su hijo. Se funden en un beso interminable, uno de sus dedos entra entre sus nalgas. ·No Mario, no. ·¿Por aquí entró tu tio? ¿Y también Fabián tu amigo? ·Si Mario, por ahí me la metieron. ·¿Se las mamaste? Darío no ...