1. Un beso a ciegas


    Fecha: 16/08/2026, Categorías: Gays Autor: falocrata1, Fuente: TodoRelatos

    William no era, ni de lejos, el chico más popular de toda su promoción universitaria. Todo lo contrario. Tenía un carácter introvertido que, de toda la vida, entrañó dificultades a la hora de hacer amigos. Por eso, cuando recibió una invitación para una fiesta de disfraces de Halloween que celebraba una hermandad, la tomó con un importante grado de suspicacia. Durante varios días osciló en el dilema sobre si asistir o no. En última instancia se decantó por acudir. Era una oportunidad que no podía permitirse el lujo de desaprovechar y, si conseguía cosechar alguna amistad, habría merecido la pena.
    
    Lo único que necesitaba era un disfraz., la informal etiqueta impuesta para acudir. No se sentía por la labor de comprar uno que pudiera sentarle mal y llamara la atención en el mal sentido. Elaboró uno por sí mismo, a partir de una camisa y un pantalón que tenía y que ya tenían muchos años de uso. Unas cuantas costuras destrozadas de manera estratégica, unos desgarrones en el tejido y unos salpicones de pintura roja a modo de sangre y ya podía ser un zombi más. Un resultado cutre, en el mejor de los casos, pero suficiente. Solo tenía que complementarlo con sus gafas descolocadas y el pelo revuelto y estaba listo para darlo todo. Todo lo que pudiera, al menos...
    
    Llegó a la hora de comienzo estipulada, cuando todavía no había nadie. La puntualidad era una costumbre desdeñada para esos eventos. Según pasaron los minutos, el edificio se empezó a llenar de gente. La música a todo ...
    ... volumen y la bebida que corría con total libertad se propagaron y se convirtieron en los reyes del ambiente. Y, en una proporción inversa, la confianza de William fue decayendo. Sus pasos dubitativos terminaron por encontrar una zona de confort en un rincón desde el cual observar el desarrollo de los acontecimientos de manera discreta. Se percató de que la variedad de disfraces no era muy amplia. Sí lo eran los enfoques, con reinvenciones varias y, en diversos casos, con un componente sexual añadido, en especial entre las asistentes femeninas. Y los grupos donde abundaban se agrupaban entre los brazos de los varones que pertenecían a equipos deportivos. Algunos de estos también se aficionaban a mostrar carne, como un Mario musculado que solo vestía un peto azul, la característica gorra roja y un mostacho de franela sobredimensionado. Y nada más. Sintió cierta envidia de ellos, en especial cuando reconoció a varias personas de su clase en un corrillo, con algunas de las cuales cruzó la mirada en la distancia. Si le reconocieron o no, no dieron muestras de ello.
    
    Los minutos y las horas pasaron. El ambiente se caldeaba y él se aburría. Había conseguido entablar alguna conversación esporádica que no pasó de unas pocas palabras. Sus interlocutores, la mayoría con voz gangosa, no tardaban en perder el interés en él y marcharse por otro lado. Estaba valorando marcharse cuando oyó que decían su nombre en voz alta.
    
    -¡William!
    
    Al principio pensó que llamaban a otro con su mismo ...
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