-
Mi cuñada, mi mujer y un morboso placer (2)
Fecha: 18/08/2026, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
... nacarada de flujos, fui punteando con mi glande esos labios que se partían, pero no la penetraba provocando que la deseara aún más, cuando tuve la pija bien mojada le escupí el culito y comencé a tratar de volver a hacerle la colita como le gusta, —por favor hoy no me hagas la colita, Darío me la partió toda la semana, todavía me duele. Me enterré dentro de su concha y comencé a bombearla con toda la calentura que me provocaba saber que mi mujer tenía el culo ardido por otra pija. No quise acabar, cuando ella cayó sobre las sábanas con otro orgasmo que la dejó dormida, yo acompañé ese descenso sin sacarle la pija y apoyándome sobre ella. Cuando giré mi cara me sorprendió mi cuñada apoyada en el marco de la puerta, estaba desnuda apenas cubierta con una mínima tanga, llevando puesta una camisa mía desabrochada y anudada a la cintura, sus tetas, las que me había comido la noche anterior tenían esos pezones rozados y erectos; Sandra me guiñó un ojo y con un gesto de silencio me indicó ir a su cuarto, me desprendí de mi mujer y salté a sus brazos, nos comimos la boca ahí mismo como provocando a Carina, pero ella no nos sintió. —Clavame a mí esa pija, cuñado. —Me susurro entre besos. La levanté entre mis brazos y mi pija dura como una roca y erecta se fue clavando en su conchita, volvía a ser un placer deseado, Sandra se estaba mojando cada vez que se iba enterrando suavemente, así como nuestras salivas se volvían a conjugar en nuestras bocas. Montada en mis brazos, ...
... clavada con mi pija y sin despegar nuestros labios caímos en su cama, seguimos largo rato cogiendo, revolcándonos cuando a punto de acabar me pidió; —haceme la colita como a mi hermana. Me arrodillé detrás de ella y comencé a lubricar su esfínter, le pedí que quebrara la cintura y dejara caer su carita en la almohada, le enterré mi lengua en su colita hasta dejar que chorreara toda mi saliva por su ano, me gustó el sabor y no paré de comérselo hasta que acabó y más se mojaba también su conchita, fue cuando pasándole mis dedos, dilatando esos labios fui subiendo hasta que Sandra comenzó a gemir sintiendo que girando mis dedos comencé a dilatarla mientras mi legua se conjugaba con el sabor de su esfínter. —¿Te duele o te gusta cuñada? —Un poco, pero creo que lo puedo soportar, dijo jadeando a boca abierta. —Apoyé mi pija y fui dilatando aún más ese culito como no había podido durante toda la semana que estuvimos cogiendo. —Por favor, clávamela, que no aguanto más. —Me enterré en mi cuñada hasta que ella misma empezó a bombearse contra mis pelotas. —me arde, pero que placer, jamás me hicieron sentir esta sensación. —Ayyy, la siento toda adentro, por favor Fran… —La agarré de las caderas y le enterré la pija bombeándola. —¿Te duele?, le pregunté. —Si, me duele, pero no la saques, seguí que quiero acabar así. Ahhh, ya está pasando, ya está pasando, movete mi amor, cogeme, cogeme más cuñado, —Siguió murmurando. —Como me gusta que jadees, cuñadita, me calienta ...