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Mi cuñada, mi mujer y un morboso placer (2)
Fecha: 18/08/2026, Categorías: Incesto Autor: MORADO SUBIDO, Fuente: CuentoRelatos
... mucho que ahora seas mi hembra. Cuando sentí que estaba por acabar me detuve y tomándola desde las tetas la levante hasta apoyar mi pecho contra su espalda y girándole la cara nos comimos la boca a mordiscones. —Te voy a acabar en la colita, le dije. — Nooo, quiero la lechita en mi garganta, —Me dijo, clavándome esos ojos también verdes en mi mirada. Nos paramos al lado de la cama, yo me masturbaba con ganas y Sandra recogiéndose su pelo rubio, se fue arrodillando hasta que sus labios envolvieron mi pija, comenzó a pajearme con su boca y sus manos, yo elevaba mis jadeos al cielo, era increíble el placer, ver como mi cuñada me estaba mamando mientras dejaba caer su saliva sobre sus pecosas tetas. —No pares nena que acabo, le dije acariciándole la cabellera y sosteniéndola. Cuando desde la puerta mi mujer le ordenó, —No pares hermanita, mamalo bien, pero dejame algo de esa lechita para mi también… Yo la miré a Carina, ella me guiñó un ojo y comenzó a masturbarse pellizcándose también los pezones; yo no pude resistir más y una catatara de semen sentí que eyaculaba en la boca de mi cuñada, que no se desprendía abriendo más los ojos y mirando de reojo a su hermana, comenzó a tragarse mi leche. Yo pegué ese grito de placer, Sandra saboreó con sus gemidos su orgasmo y mi mujer desde la puerta de la habitación diciendo —Ahora quiero yo también mi sachet de leche. Mientras Sandra se metió en la ducha, Carina y yo nos metimos en nuestra ducha y seguimos ...
... franeleando, mientras nos confesábamos los adulterios y los cuernos de esos días. —Mientras trataba de volver a tener una erección, me calentaba preguntándole; ¿Cuántas veces te acabo en la conchita tu amiguito? —Me cogió todas las noches cuando volvíamos al hotel, y nunca dejé que una gota de su leche saliera de mi concha, me llenó todas estas noches… —Me murmuraba mientras no despegaba sus labios de mi boca. —¿Y vos… ¿cuántas veces acabaste en la concha de mi hermanita? —Tantas veces como las pastillas anticonceptivas que le dejaste… ¡¡¡putita!!! Salimos de la ducha, nos revolcamos con otro polvo bien misionero y nos dormimos. A la mañana siguiente mi Cuñada estaba preparando el desayuno, llevaba puesta mi camisa blanca desprendida y anudada a la cintura, un culotte negro y sin corpiño… —Hola cuñado… me dijo, colgándose de mi cuello y dándome un piquito en los labios. —Hola cuñadita… acariciando su colita sobre el raso de su culotte; ¿disfrutaste la noche? —Todavía me arde la colita, ¡pero me encanta el placer que me dejaste! Cuando se despertó mi mujer, nos vio todavía abrazados y casi a punto de volver a besarnos; la miró a su hermana y le dijo: —Hermanita, queremos que vivas con nosotros. Sandra me miró, me besó con pasión abriendo su boca devorando mis labios me susurró: —Gracias cuñado, no te vas a arrepentir. Yo le devolví ese beso sosteniéndola desde su cola para que así lo viera mi mujer y murmurándole también: —Te amo cuñada y le comí la boca ...