1. Las apariencias engañan (4)


    Fecha: 19/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El otro yo, Fuente: CuentoRelatos

    Después de levantar la mesa me dijo que me acomodara en el sillón, que iría a prepararse. Volvió a los pocos minutos y su atuendo hizo que me le tirara encima como un animal. Estaba vestida solamente con su delantal de trabajo.
    
    -Pará un poco Santi –dijo riendo y frenándome con una mano en el pecho– Viendo como te pusiste creo que va a resultar más fácil de lo que pensé –la miré extrañado– Quiero que te resistas. Vamos a hacer de cuenta que estamos en la oficina y a suponer que tenés novia. Yo voy a tratar de seducirte, vos vas a negarte. Si aguantas más de una hora ganás, sino gano yo
    
    -¿Y cuál va a ser mi premio si gano?
    
    -Vas a poder cogerme el culo
    
    -¿Y si pierdo?
    
    -No vas a acabar por las próxima 24hs –A pesar de las contundentes evidencias de lo contrario creí que podía ganar, cegado por la carnada que hábilmente me había lanzado– ¿aceptás?
    
    -Si, acepto.
    
    -Antes de empeza vamos a poner unas reglas. Yo puedo hacer todo excepto besarte en los labios y desnudarme. Se considera que gano si vos me sacás el delantal, te desvestis o me das más de dos besos. También si me agarrás la cola o las tetas
    
    -Me parece bien Ani.
    
    -Excelente –buscó su celular y me lo mostró. Acababa de encender la cuenta atrás en una hora– Empecemos.
    
    Analía salió del living para que entrara en papel y me acomodara. No noté en ese momento que estaba tan segura de su victoria que me estaba dando uno o dos minutos de ventaja. Me senté en la mesa con mi computadora, fingiendo que ...
    ... trabajaba.
    
    Volvió a ingresar calzada con unas sandalias chatas con suela de madera. El sonido de sus pasos lentos me hizo voltear a verla. Sonrió y se acercó a saludarme, dándome un beso muy cerca de mis labios. Se sentó en la mesa, al lado de mi notebook. El recuerdo de la comida de concha de la noche anterior vino a mi mente, poniéndome la piel de gallina. Sonrió coqueta.
    
    Durante cerca de cuarentaicinco minutos creí firmemente que ganaría la apuesta. Sus avances eran interesantes, pero no hizo nada que pudiera hacerme perder la cordura. Era como si la magia con la que me había seducido durante los últimos días hubiera desaparecido. Sin embargo, en un momento dijo “deja de resistirte, que sé que me deseas” y mi cerebro se apagó. No pude seguir oponiéndome. Simplemente me paré, corrí su delantal y me dispuse a penetrarla agarrándome de sus caderas. Antes que pudiera hacerlo me miró sonriendo y me entregó un preservativo.
    
    “Acordate que no podés acabar” me dijo después del primer gemido, con su torso aplastado contra la mesa y sus piernas estiradas y ligeramente abiertas. Yo la estaba cogiendo duro, casi hasta con enojo. Mis manos se sostenían al costado de su cuerpo mientras mi pene entraba y salía de su concha a toda velocidad.
    
    Analía gemía poseída. Estábamos a punto de acabar los dos cuando me detuve. Me miró sobre su hombro derecho, sin despegar su cuerpo de la madera. Tenía un mechón de pelo pegado a su piel y cubriéndole un ojo.
    
    -Seguí –alcanzó a rogarme
    
    -Si ...
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