1. Las apariencias engañan (4)


    Fecha: 19/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El otro yo, Fuente: CuentoRelatos

    ... sigo voy a correrme.
    
    -No es mi problema bebé. Hacé algo que también estoy a punto.
    
    Saqué mi pija y la reemplacé por cuatro dedos de mi mano derecha. El pulgar y mi mano izquierda me sirvieron de sostén. Después de empezar a moverme dentro de ella, estirando y retrayendo mis dedos me agaché y como pude intenté abrir sus nalgas. Analía me ayudó con una mano, sin separarse de la mesa. Busqué su ano sin preámbulos, metiendo mi lengua todo lo humanamente posible.
    
    El doble estímulo la hizo gemir y apretarme con la misma fuerza. Sus cachetes apretaban levemente mi nariz, dificultando mi respiración. Aun así seguía esforzándome en complacerla. Podía escuchar el chapoteo que generaba mi mano dentro de su vagina mientras Analía luchaba por no gritar. Retorcía mi lengua en su ano al mismo tiempo que mis dedos hurgaban en su sexo. En más de una ocasión las dos partes se rozaron en el cuerpo de la chica de limpieza. En esos momentos sus gemidos aumentaban. Al notar esto centré mi atención en hacerlo la mayor cantidad de veces.
    
    Su pugna por no elevar el tono de su voz llegó a su fin luego de las continuas caricias de mi lengua y mi mano en su interior. Para entonces ya estaba de pie, con una mano en mi cabeza y la otra apretando sus pechos. Un largo y sonoro grito me avisó que había comenzado a correrse.
    
    Animado por las expresiones de gozo de la chica de limpieza continué dándole placer hasta que un último ronroneo escapó de sus labios y soltó mi cabeza. Inmediatamente se ...
    ... desplomó en mi silla con la respiración entrecortada. Yo la miraba desde abajo con mi pantalón y calzoncillo por los tobillos y mi pene totalmente erecto.
    
    -Agradecé que tu lengua hace maravillas –dijo aún agitada– pero igualmente vas a tener que comprarme un consolador –me sorprendieron sus palabras pero no me atreví a contradecirla– no quiero volver a cortar una cogida, mucho menos como la que me estabas dando, porque no puedas contenerte.
    
    -¿Pensás dejarme caliente seguido?
    
    -No sé, a lo mejor. Me gusta verte caliente…
    
    -Me calentás vos, no hace falta que me quede con las ganas
    
    -Ya sé bebé. Pero cuando te dejo bien calentito tu acabada es más intensa, más animal. Además, me calienta mucho verte caliente pero que igualmente te ocupes de mi –No me animé a contestar, pero el rojo de mis mejillas debió ser suficiente respuesta– verte de rodillas, con la pija bien dura y muerto de ganas de metérmela o pajearte hasta acabar pero esperando que yo lo desee para hacerlo.
    
    Mientras terminaba de hablar acarició mi cara. Yo tomé la mano con que me mimaba y le di un beso suave. Unos minutos más tarde me dijo que necesitaba bañarse y que podía seguirla si lo deseaba, pero si lo hacía sería solo para complacerla.
    
    Pensando obviamente con la cabeza equivocada la seguí a la ducha. Mi excitación aún no había disminuido en su totalidad y la imagen de Analía bajo el agua volvió a endurecer mi miembro por completo. Estaba de espaldas a mí, con el pelo mojado y alisado por la ...