1. Las apariencias engañan (4)


    Fecha: 19/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Autor: El otro yo, Fuente: CuentoRelatos

    ... humedad llegándole hasta el inicio de su cola. Las gotas resbalaban por su piel aumentando su sensualidad. Me pegué a ella, haciéndola gemir al apoyar mi paquete en sus nalgas, la abracé por la cintura y besé su cuello. Lavé su espalda dándole un suave masaje.
    
    Cuando terminé con su espalda di un pequeño apretón a sus nalgas. En ese momento la chica de limpieza tomó mis manos y las guio una a sus pechos y la otra a su vagina. Juntó su cuerpo al mío y giró para besarme. Sin separar nuestros labios apretaba sus senos alternativamente mientras colaba mi mano en su órgano sexual. La dureza de mi miembro era tal que empezaba a dolerme. Adicionalmente el subibaja de su cola sobre el mismo a medida que la penetraba me acercaba más y más al prohibido final.
    
    Sabiendo que por mayor voluntad que tuviera mi explosión era inminente busqué alejarme del estímulo que me la provocaría, llevando mi cadera hacia atrás. La posición era algo incómoda, pero me permitió seguir haciendo disfrutar a Analía sin riesgo de acabar. Concentrado solamente en su gozo apreté despacio un pezón y lo fui retorciendo cada vez con más fuerza. Al mismo tiempo introduje mis dedos en su vagina con mayor profundidad. Una vez alcanzada la mayor hondura con mi mano quieta empecé a abrir y cerrar mis falanges.
    
    Analía gemía con los ojos cerrados. El agua caliente caía sobre su cabeza y resbalaba a sus pechos y a su espalda. En un momento dado se dio vuelta para besarme. A continuación, se sentó en el borde de la ...
    ... bañera con las piernas abierta y la ducha encima suyo. Me agaché mojándome en forma directa por primera vez. Antes de que llegara a hundirme en su chochito abrió el mismo con una mano. Lo besé bebiendo la humedad de su concha mezclada con la de la ducha que caía encima de mí. Lo hice despacio, sorbiendo su clítoris y mordisqueándolo ocasionalmente. Analía tenía sus manos apretando sus pechos y no dejaba de emitir dulces sonidos de placer.
    
    Me dediqué sin prisas a comer su conchita. Analía intercambiaba gemidos con frases cortas que me mostraban mi buen trabajo oral. Lamia, mordía y chupaba su vagina y su clítoris sin aumentar el ritmo. A pesar de ser una intensidad distinta a la que había utilizado hasta entonces fue igualmente placentero. Poco a poco fui dedicándome más a recorrer su interior, sin dejar de sorber sus juguitos. Ocasionalmente apretaba su clítoris entre mis dientes. El volumen de voz de la chica de limpieza fue aumentando también lentamente. Pese a que la erección ya me resultaba dolorosa ni se me ocurrió dejar de complacerla. Mi único objetivo era seguir haciéndola gozar.
    
    Después de unos minutos empezó a acariciar mi cabeza. Tenía los ojos cerrados y la boca entreabierta. Sus pechos cubiertos de agua subían y bajaban rítmicamente. Con su mano sobre mi pelo o rozando mis mejillas mis penetraciones comenzaron a ser más largas. Seguía lamiéndola despacio, aunque trataba de acomodarme al ritmo de sus suspiros. Su mano libre recorría su cuerpo con sus dedos ...