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La búsqueda (IV)
Fecha: 20/08/2026, Categorías: Grandes series, Autor: MN_IS, Fuente: CuentoRelatos
... hasta entonces había parecido estar dormida, se levantó e hizo lo mismo que Moni había hecho con ella: empezó a masturbarla. Mario no pudo con la estrechez adicional que eso le dio al sexo de Moní, y su pene salió proyectado fuera. —¡Isa! —se quejó Moní. —Ya lo regreso, amor. Ya lo regreso. Isa siguió masturbando a Moní, pero también obligando al pene de Mario a entrar en ella. En la mente de Moní, Isa estaba usando el pene de Mario para cogérsela. El hecho de tener sexo con él, pero a través del deseo de ella, le daba muchísimo morbo. Moní, que respiraba con mucha dificultad y se había puesto muy ruborizada, culpaba a Isa de su estado: la tenía enloquecida. Por eso, le desabrochó el brasier y se lo arrebató. Le empezó a lamer los pezones difusos. —¡Ja! Hasta crees. Si el profe Mario lo tiene muy claro —dijo Isa, quitándose del pecho la cara de Moní, y agarrándola desde atrás — Las tetas de esta noche son las tuyas. Desde atrás, Isa estrujó ambos pechos de Moní, haciéndola dar un grito, y besándole la oreja. Esta imagen fue imposible de controlar para Mario, quien tuvo un orgasmo. Sin embargo, para su enorme fortuna, se trataba de uno de esos orgasmos tras los cuales el hombre no pierde dureza y (a riesgo de romper el condón) puede ...
... seguir aún un buen rato más. —Creo que lo mataste —dijo Isa, viendo la cara que hizo Mario en el momento del orgasmo. —Pues yo lo siento muy vivo —dijo Moní, mientras se seguía cogiendo a Mario. Isa tomó su celular y puso una canción con la que ella y Moní solían perrear. Moní la reconoció de inmediato y empezó a seguir el ritmo, tocándose ella misma los pechos y la cara, y revolviéndose el cabello. Mientras, miraba a Mario de forma no ya seductora, sino sucubesca. Mario ya no pudo más. La tomó de las nalgas de Moní y empezó a llevar el ritmo: la jaló contra su cuerpo una y otra vez, ensartándola en su miembro, que salía casi completo y completo se volvía a meter. Moní, que no se esperaba eso, empezó a gemir y a arañar la espalda de Mario, de la que se abrazó fuertemente. —Parece que el profe te va llevar al buen lugar, mi amor —le dijo Isa, refiriéndose al orgasmo. Moní ya no la estaba escuchando. Mario la tomó en vilo, la tiró sobre la cama. Se echó sobre ella y le mordió delicadamente el cuello. El peso de Mario excitaba a Moní, que se revolvía debajo de él. Ambos acabaron al mismo tiempo. Cuando se separaron, Isa se puso en medio de ellos y estuvo unos minutos besando a uno y a otro, pero Moní y Mario quedaron profundamente dormidos.