1. Capítulo 8: Ecos de Entrega y Traición


    Fecha: 21/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos

    ... Mariana. La mano de Mariana se movía con una mezcla de ternura y deseo, asegurándose de no penetrar, sino de estimular y excitar sin cruzar esa línea.
    
    —Te sientes bien, ¿verdad? —preguntó Mariana, su voz un susurro seductor.
    
    Claudia asintió, incapaz de formar palabras, solo capaz de emitir suaves gemidos de placer. Su cuerpo comenzaba a temblar ligeramente, sus caderas moviéndose en sincronía con los movimientos de la mano de Mariana.
    
    Mariana aumentó la presión y la velocidad de sus caricias, sintiendo cómo el cuerpo de Claudia respondía con más intensidad. Sabía exactamente cómo tocarla, cómo llevarla al borde del orgasmo sin cruzarlo, manteniéndola en ese estado de éxtasis constante.
    
    —Mariana... —gimió Claudia, su voz llena de necesidad y deseo.
    
    —Shh, solo déjate llevar —respondió Mariana, su voz firme pero suave—.solo siente no pienses.
    
    Claudia cerró los ojos con fuerza, su cuerpo tenso y listo para explotar. Mariana, sintiendo su inminente clímax, ralentizó sus movimientos, asegurándose de que Claudia no se corriera, manteniéndola en ese estado de éxtasis sin llegar al orgasmo.
    
    —Por favor, Mariana... —suplicó Claudia, su voz un gemido desesperado.
    
    Mariana sonrió, besando suavemente el cuello de Claudia. —Lo sé, lo sé. Pero esto es solo para ti, para relajarte. No te preocupes, te haré sentir muy bien.
    
    Continuó con sus caricias, asegurándose de que Claudia se sintiera querida y deseada, pero sin cruzar la línea que había establecido. El agua ...
    ... del baño comenzaba a enfriarse, pero ninguna de las dos parecía notarlo, perdidas en su propio mundo de placer y conexión.
    
    Finalmente, cuando Claudia estaba al borde de las lágrimas por la intensidad de las sensaciones, Mariana detuvo sus movimientos y abrazó a Claudia con fuerza, besando su frente y acariciando su cabello.
    
    —Ya está, ya pasó —susurró Mariana, su voz llena de ternura—. Te siento mejor, ¿verdad?
    
    Claudia asintió, sus ojos llenos de lágrimas de alivio y gratitud. —Sí, mucho mejor.
    
    Mariana sonrió, besando nuevamente la mejilla de Claudia. —Ahora, salgamos de la tina y vayamos a secarnos. Necesitas descansar.
    
    Ambas salieron de la tina, envueltas en toallas suaves, y se dirigieron a la habitación, donde se vistieron y se metieron en la cama, abrazadas, encontrando consuelo y seguridad en los brazos de la otra.
    
    Salieron de la tina y se secaron el cuerpo con toallas suaves, el vapor del baño envolviéndolas en una neblina cálida y relajante. Claudia observaba a Mariana, admirando su confianza y seguridad en sí misma, y se sentía protegida y cuidada bajo su mirada.
    
    —Ven, vamos a la habitación —dijo Mariana, tomando la mano de Claudia y guiándola fuera del baño.
    
    Se sentaron en la cama, y Mariana fue a su cómoda para buscar pijamas para ambas. Claudia, duditativa y con una voz casi imperceptible, el rostro ruborizado, preguntó:
    
    —Mariana… ¿podríamos… dormir como la… última vez?
    
    Mariana se detuvo y se volvió hacia Claudia, una sonrisa suave y ...