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Capítulo 8: Ecos de Entrega y Traición
Fecha: 21/08/2026, Categorías: Grandes Series, Autor: Gregor, Fuente: TodoRelatos
... acariciándole el pelo—. Tranquila. Ya pasará. Yo estoy contigo. Claudia asintió en silencio, aferrándose a su amiga como si fuera la última tabla de salvación. Entraron juntas a la sala, donde la luz tenue del atardecer se filtraba por las cortinas, tiñendo el ambiente de un tono dorado que contrastaba con la oscuridad que Claudia llevaba dentro. —¿Te dijo qué hagas ahora? —preguntó Mariana, con voz firme pero suave. Claudia tragó saliva y le mostro le mensaje. Su voz apenas salió como un susurro: —Chompa, blusa, falda, zapatos, sostén y calzon que no usé medias. Mariana frunció el ceño, una mueca de desprecio cruzó su rostro al ver el nombre de Javier. Odiaba a ese hombre, no solo por lo que le había hecho a Claudia, sino por cómo seguía manipulándola, incluso desde la distancia. —No son tantas prendas —dijo Mariana, como calculando—. Pero necesitas más. Para que se vea bien. Para que dure el timpo que te pide. Claudia la miró sin entender. —¿Qué quieres decir? Mariana caminó hacia su habitación sin responder y regresó con un par de prendas que dejó sobre el sofá. Un vestido corto de encaje negro, una camiseta ajustada, una falda de tubo y un liguero con medias negras. —Te pondrás esto encima. Así tendrás más cosas que quitarte. Más tiempo para grabar. Más momentos para que él vea. Claudia miró las prendas como si fueran una extensión de su condena. No quería hacerlo. No quería someterse otra vez. Pero sabía que no tenía elección. Si no ...
... cumplía, Javier no se detendría. La perseguiría, la acosaría, la rompería poco a poco, como siempre lo hacía. —Está bien —dijo en voz baja, con la mirada fija en el suelo—. Haré lo que tenga que hacer. Mariana se acercó a ella, la tomó de la barbilla con delicadeza y le levantó el rostro. —Mírame. Esto no es por él. Esto es para terminar con él. Cada imagen que veas, cada palabra que escuches, cada humillación que le des, será una cuerda más con la que lo colgaremos. ¿Entiendes? Claudia asintió, pero no parecía convencida. —Sí… pero… no sé si pueda. Me siento tan… sucia. Mariana le acarició el rostro con ternura, sus dedos rozando su mejilla, su pulgar delineando el borde de sus labios. —No eres sucia. Eres fuerte. Y vas a salir de esto. Pero ahora, vamos. No tenemos mucho tiempo. Claudia se levantó y comenzó a desvestirse lentamente, con movimientos mecánicos, como si su cuerpo ya no le perteneciera. Mariana la observaba en silencio, con una mezcla de compasión y deseo que trataba de ocultar tras una mirada profesional, casi médica. Pero no podía evitarlo. Ver a Claudia así, vulnerable, rendida, le provocaba una excitación que odiaba sentir. Claudia era su amiga. Era su hermana en la oscuridad. Pero también era hermosa, y la cercanía, la intimidad de ese momento, la sumisión involuntaria a la que estaba siendo sometida, le hacían sentir algo que no podía controlar. Mariana colocó el teléfono sobre un soporte improvisado con libros y encendió la ...