1. La prima Blanca, mi primera mujer


    Fecha: 23/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos

    Crecí con mi prima Blanca. De niños pasamos mucho tiempo juntos en casa de nuestra abuela y al ser hijos únicos, desarrollamos un vínculo de hermandad. Somos de la misma edad así que íbamos en el mismo salón y yo me convertí en su protector. Ella era muy divertida y tierna, solía hacerme regalos: dulces, cartas e incluso me guardaba los mejores Tazos de Pokémon. Cuando cumplí quince años hice una pequeña reunión con amigos de la escuela y la invité a ella. Se quedó a dormir y cuando todos se fueron me dio de regalo de cumpleaños mi primer beso.
    
    Al cumplir dieciocho años decidí organizar un pequeño viaje a la playa con mis mejores amigos y con Blanca. La pasamos muy bien, nadando, bebiendo cerveza y bailando. Ella lucía un bikini blanco que apenas y cubría su monte de Venus y sus pechos, que no eran muy grandes pero estaban muy bien puestos. Pasé casi todo el fin de semana viendo su figura. Ella era muy cariñosa conmigo, al fin y al cabo yo era su primo favorito y era el fin de semana de mi cumpleaños. El primer día, mientras todos permanecían en la arena disfrutando de unas cervezas, Blanca y decidimos entrar al agua para refrescarnos.
    
    —¡Me ahogo, ayúdame, primo! —bromeó Blanca mientras se lanzaba a mis brazos para intentar hundirme.
    
    —¡No, primita, no! Yo te salvaré —continué la broma mientras la abracé y la hundí yo mismo en el agua.
    
    Forcejeamos unos minutos, divertidos. Ella pegaba todo su cuerpo al mío y en un intento por vencerme, rodeó mi cadera con sus ...
    ... piernas. Yo sentía sus pechos pegados a mi torso y su monte de venus al alcance de mi potente erección. Fue una sensación nueva que llevaba años gestándose. Ver por primera vez a Blanca como una hembra apetecible en lugar de como la prima con la que había crecido, revolucionó mi mundo. Comencé a respirar agitadamente. Ella notó mi erección intentando escapar de mi traje de baño y presionando sobre la telita que cubría su vulva. Abrió los ojos, sorprendida. Nos quedamos quietos un minuto, interpretando nuestras sensaciones. Al fin sonrió y se abrazó a mi cuello, respirando excitada en mi oreja.
    
    —¿Te gusta lo que ves, primito? —preguntó con la voz más seductora que jamás he escuchado.
    
    —Me encanta, te has puesto hermosa, primita…
    
    Estábamos a punto de besarnos cuando alguien nos sacó de la burbuja de erotismo.
    
    —¡Hey, cumpleañero! ¡Se nos acabaron las cervezas, vamos a ir por más!
    
    Nos separamos de súbito, aparentando normalidad.
    
    —¡De acuerdo! —grité levantando una mano— Acá los esperamos.
    
    Vimos a nuestros amigos alejarse con rumbo al coche para manejar a la tienda más cercana. En cuanto nos dieron la espalda, Blanca deslizó su mano al interior de mi traje de baño. Su mano apretó mi verga y sentí una oleada de placer.
    
    —Buen tamaño, primito, nada espectacular, pero tiene un tamaño decente, además circuncidado, qué rico. Llevaba meses imaginando cómo tendrías la verga…
    
    No lo podía creer, mi prima Blanca me estaba masturbando en la playa.
    
    —Oye, pero esto no se ...
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