1. La prima Blanca, mi primera mujer


    Fecha: 23/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos

    ... puede quedar así —dije— yo también tengo que ver.
    
    Hice a un lado la tela de su top para descubrir sus pezones. Eran los primeros pechos que veía en mi vida. Sus pezones eran rosados, no muy grandes y casi se confundían con su tez blanca. Eran hermosos. No dije nada más y comencé a chuparlos.
    
    —Primo, ¿qué haces? Nuestros amigos todavía podrían vernos.
    
    Tenía razón. No quería avergonzarla frente a todos ellos. La tomé de la mano y salimos del agua. Nos dirigimos hacia nuestro bungalow. Una vez en el cuarto me saqué el traje de baño, liberando mi erección. Blanca la vio y se arrodilló frente a mí, metiéndose mi verga a su boca. La verdad es que no tenía mucha experiencia mamando y me rozó el glande varias veces con sus dientes, provocando un dolor que disfruté como loco.
    
    No importaba nada, la prima Blanca, la primera mujer en mi vida, me estaba mamando la verga como una desquiciada. Por un momento me detuve a pensar que todo era una locura, ¿qué dirían nuestros padres si se enteraban? Decidí ignorar la sensación de culpa y disfrutar del momento. La tomé de la mano y la ayudé a ponerse en pie. Di dos pasos hacia el frente, haciéndola caer sobre la cama. Le quité el bikini y la abrí de piernas. Durante esos segundos ella sólo decía mi nombre.
    
    —Enrique, primito, ¿qué haces? Estás loco…
    
    Pero no se oponía. Apunté mi erección a su coño. Lo tenía cubierto de un vello muy fino y recortado. Castaño.
    
    Era mi primera vez y tenía muchas dudas, pero más ganas de entrar en ...
    ... mi prima, que también era virgen. Coloqué mi glande circuncidado -que tanto le gustó- en la entrada de su vagina y empujé con decisión. La fricción de su himen rompiéndose es algo que recordaré toda la vida.
    
    —¡Enrique, ¿qué haces? —dijo con terror.
    
    —Me encantas primita, y tú a mí. Estoy tomando mi regalo de cumpleaños, tu virginidad.
    
    —Ay primito, qué cosas dices, sí te amo y me encanta que seas el primer hombre que me penetra, pero al menos debiste usar un condón.
    
    —¿Cómo un condón, Blanca, mi amor? Somos familia y hay confianza, los primos que se aman deben demostrarlo…
    
    —Pero qué cosas dices, claro que confío en ti, pero tu semen podría fertilizar mi óvulo… es peligroso.
    
    —Ese peligro hace que me excite más estar dentro de mi primita —dije loco de pasión— Pero, ¿quieres que la saque? Podría ir corriendo a la tienda por un condón y…
    
    —No la saques, Enrique. Te quiero dentro de mí sin nada entre nosotros —sentenció ante la idea de mí interrumpiendo nuestro placer— Ya luego vemos qué hacemos. Si me preñas, responderás por tus actos. Ven aquí —dijo y me abrazó para besarnos con ternura mientras comenzaba a bombear.
    
    Esa primera vez sin experiencia sólo lo hicimos de misionero. Para siempre será la vez en que más disfruté llenar de semen el coño de mi prima.
    
    —Estoy cerca, primita, ¿dónde vas a querer mi leche? —pregunté para estar seguro de que me quería dentro de ella.
    
    —Ay, Enrique, no deberíamos —comenzó— es súper peligroso, estoy ovulando, pero… No me ...