-
La prima Blanca, mi primera mujer
Fecha: 23/08/2026, Categorías: Incesto Autor: Donner1417, Fuente: CuentoRelatos
... puedo resistir. No la saques, primito, mi amor, quiero sentir tu semen derramándose en mí. Aquellas palabras terminaron de obrar milagros en mi libido. Bombeé dos veces más, con el glande hinchadísimo. Al ser su primera vez, las paredes de mi prima estaban muy apretadas y cada embestida se encontraba con algo de resistencia que incrementaba el placer. A la tercera bombeada comencé a eyacular impunemente en la vagina de Blanca. Varios chorros comenzaron a mezclarse con sus fluidos y al sentirlos, ella me volvió a rodear con sus piernas, evitando que escapara. —Ahora eres mío para siempre, primito. Y yo tuya. Ya no soy tu prima, soy tu mujer —añadió con todo el amor del mundo. Nos quedamos entrelazados con mi verga aún dura y dentro de ella. Pasaron unos minutos así, besándonos y diciéndonos lo mucho que nos amábamos. Al fin mi verga perdió dureza y la saqué. Un chorro de mi semilla comenzó a escurrir de ella. Se puso el bikini con rapidez. —No quiero que se salga nada, esta lechita es mía y la quiero guardar dentro de mí —dijo con un tono de perversión que devolvió sangre a mi pene recién estrenado. Nuestros amigos entraron al bungalow cuando apenas nos estábamos vistiendo. —Enrique, Blanca, ¿dónde están? —gritó Samantha, una de nuestras amigas. Salimos del cuarto a saludar. —¿Qué hacían? —preguntó Samantha —Perdí mi arete y Enrique me ayudaba a buscarlo. Pero aquí está —explicó Blanca mostrando su arete de oro. —Bueno. Pues vamos a la sala, ya ...
... es tarde para volver a la playa. El resto de la noche la pasamos divertidos con nuestros amigos. Intentamos mantener las apariencias durante un rato pero las ganas de estar juntos al fin nos vencieron y comenzamos a abrazarnos y darnos besos siempre que podíamos. Nadie dijo nada. En retrospectiva supongo que todos nos vieron desde siempre como una pareja y aceptaron nuestro comportamiento de marido y mujer. Fue el mejor fin de semana de mi vida. A la hora de dormir decidimos desde el principio del viaje separarnos en hombres y mujeres, pero no pude más. Me encontré con Blanca en la sala y ahí volví a tomarla. Su bikini estaba empapado de mi semilla saliendo de su coño. —Te hace falta otra dosis de mí, primita —le dije, al oído mientras me la cogía esta vez de perrito. —Sí, mi amor, dámela toda, esa lechita es sólo para mí. Eyaculé casi la misma cantidad esta vez. Cuando terminé de vaciarme en ella, me dijo en un susurro —¿Sabías que esta posición es ideal para la fecundación? El semen llega más profundo y es más fácil provocar un embarazo. El dato, que debió aterrarme, me excitó. La idea de preñar a mi prima me enloquecía. —No tenía ni idea, sólo sé que te amo, que estuvo delicioso y que si pasa algo estaré a tu lado. Nos fundimos en un beso y nos quedamos dormidos en el sillón. Volvimos a la ciudad a la mañana siguiente y ya nos comportábamos como una pareja, pero al volver a nuestras casas todo volvió a la normalidad. A la semana siguiente la acompañé a ...