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Arakarina (02: La búsqueda de un pintor)
Fecha: 24/08/2026, Categorías: Dominación / BDSM, Hetero Autor: george45winer, Fuente: SexoSinTabues30
... a ver semejante exposición, además que el hombre alegó estar en un estado de inconsciente pasión cuando lo hizo. Una vez absuelto vino el detalle chistoso. El hombre decía que, en vista de la inexistencia del delito, le fueran entregadas las cintas de vídeo «Quiero enviarlas a los concursos de T.V.» dijo con cinismo. Aún así la opinión pública consideraba que era prudente anunciar a la entrada del Museo que la obra podría resultar ofensiva a la moral y buenas costumbres. La foto que había originado todo el incidente no pudo ser publicada entera en el diario, pues era de una mujer que pendía colgada con sogas de sus brazos, mirando hacia arriba, con una esperanza suprema, pero a su vez miraba hacia abajo con infinito deseo, y sus ojos no sabían si dirigirse al creador o a las sogas que cortaba con unas breves navajas de afeitar que llevaba en cada mano. Por la posición de las piernas se veía dispuesta con toda franqueza a caer en lo que fuera a caer, pues estaba tachado con una franja negra el área que ocuparía su sexo y aquello en que fuera a caer, evidentemente un falo. Nuevamente veía esos rostros característicos, esa mueca en la boca que parecía decir todas esas cosas que hacen a los hombres eyacular, la mirada perdida pero firme en su deseo, los pechos estaban sujetos con un corpiño de cuero, los pezones se alzaban parados como picahielos. La segunda pista fue el testimonio de la directora del Centro Cultural Maya, que al ver que Helena era una mujer tan ...
... guapa, y sobre todo tan joven, preguntando por el pintor, se mostró necia y subjetiva, es decir celosa. Helena pensó que lógicamente la directora había tenido tratos más allá de lo profesional con Virgilio. Conforme charlaban fueron ampliando su confianza, la cual surgió casi automática al momento en que la directora se percató que poco o nada sabía Helena del artista, era una de esas confianzas convenencieras en la cual una se hace la suavecita para obtener información y la otra se hace la simpática para darla en el sentido que se le antoja. En este último caso se percibió cierto toque de venganza en la opinión de la directora. Hay que aclarar que la directora tenía unos veintisiete años, de tez morena, con una cadera estrecha que contrastaba con unos inmensos pechos, los cuales portaba con plena conciencia del alboroto que podrían causar, centrando su coqueteo en ellos, su cara era más bien grande y tosca, de amplia nariz y boca, con una mandíbula enorme. Sin duda lo aparatoso de sus senos había sido la indemnización que Dios le había dado por esa cara tan amplia y carente de exquisitez. Ella sabía todo eso, que su cara era grande, pero que nadie le vería la cara. Había aprendido a usar aquello en vez de dárselas de íntegra e intentar ocultarlas para ser valorada por su real persona, por sus ideas, por sus actos. Era inteligente, y sus pechos eran un señuelo que bien podrían distraer al enemigo lo suficiente para que ella pudiese atacar si lo deseaba, aunque esta ventaja ...