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Profesora particular (6): Unos días de vacaciones (parte 8)
Fecha: 26/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos
Este relato es la continuación de “Profesora particular (6): Unos días de vacaciones (parte 7)”. Me levanto muy descansada y llena de energía. Muy cachonda. No sé qué habré estado soñando, pero seguro que me lo he pasado bien en el sueño. Me miro al espejo y me veo genial. Me alegra descubrir que mis nalgas ja no están casi enrojecidas y que por fin podré estrenar mi pequeño bikini rosa. Para ello, debo volver a rasurarme bien porque empiezan a reaparecer pequeños puntitos de los pelos y se me verían con las braguitas minúsculas de niña. Pero bueno, en un momento termino y me queda el pubis liso como el de un bebé. Consigo ponerme el bikini aunque me cuesta. La parte de arriba prácticamente solo me cubre los pezones y las aureolas, pero me deja todas las tetas al aire. Me parece que me han crecido un poco estos días. Me encanta. Las braguitas… bueno, el pedacito de tela rosa consigue apenas taparme los labios y veo que por poco que me mueva, se me verá todo. ¡Qué bien! En la playa causo sensación. Aunque me hago la distraída, me doy cuenta de que todo el mundo me mira. También me halaga ver que, más o menos disimuladamente, muchos me toman fotos y me graban en vídeo. A ver, a mí no me causan ningún problema. Al contrario, me agrada ver que gusto tanto a los hombres. Y si luego ellos, viéndome en el móvil o en el ordenador, se ponen cachondos, pues mejor para ellos. Sintiéndome tan observada y admirada, hago muchas posturitas sensuales y sexis cuando estoy en la ...
... tumbona, cuando juego a palas con los chicos, yendo a meterme en el agua… Incluso, para alegrar más la vista a mis admiradores, juego con unos niños que hacen un castillo en la arena y así me puedo poner a cuatro patas y enseñar bien el culo a todos, procurando que los pequeños no lo vean, claro. Soy consciente de que, si alguien se fija bien, en algún momento me puede ver el ano, según cómo me ponga. Y seguro que más de uno se fija. Y yo me aseguro de que me lo vean bien. No son pocos los que toman fotos de mi culo. Después, disimuladamente, en el agua, me aparto unos milímetros la parte de arriba para enseñar un pezón durante unos segundos hasta que hago ver que me doy cuenta y que me avergüenzo y me tapo enseguida. Repito este juego varias veces ante distintos desconocidos. Algunos hacen ver que no se dan cuenta, pero se nota que me miran. Más de un bulto aparece debajo del bañador, incluso estando en el agua fresca. Eso me encanta y me excita. -Oye, Esther, este bikini… -¿Qué pasa, mamá? ¿Es que tampoco te gusta? -A ver, hija, no es que no me guste, pero… -¡Pues ya está! -Con lo bonitos que son los bikinis que compramos antes de venir y tú… -¡Mamá, por favor! ¡Que estamos en la playa! -¿Pero no ves que todos te están mirando, que parece que…? -¡Mamá, va, por favor, no me hagas enfadar! – sé que mamá tiene toda la razón en disgustarse, pero no se la puedo dar, claro. -Tú misma, pero creo que no… -¡No hago mal a nadie! Yo no me meto con tu ...