1. Profesora particular (6): Unos días de vacaciones (parte 8)


    Fecha: 26/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos

    ... eso me excita y noto que empiezo a emitir flujo. Bueno, quizá no será un problema, sino que eso gustará más al mirón. Así que separo un poco más las piernas, nada, unos centímetros, pero eso es más que suficiente para que las minibraguitas queden a un lado y le muestre todo el potorro. Veo que Leo se da cuenta de mi jueguecito y hace cara como de reñirme, pero sonríe. Seguro que él también se está excitando.
    
    Para que el turista pueda tomar más fotos de mi cuerpo, hago como que se me cae la servilleta y así puedo levantarme de la silla, darle la espalda e inclinarme un poco, sabiendo que la braguita no obstaculizará que le enseñe bien las nalgas e incluso el agujerito del culo. Alargo unos segundos mi postura, como si me costara recoger la servilleta. Yo cada vez estoy más mojada. Seguro que el mirón se da cuenta. Cuando me siento de nuevo, veo que la mujer del turista le habla enfadada y se levantan de golpe para irse.
    
    Él se da la vuelta un momento para mirarme y yo le lanzo un besito y, por menos de un segundo, me bajo el sostén totalmente debajo de los pechos. Espero que no reciba una bronca muy dura de su esposa y que por lo menos pueda mirar bien las fotos que me ha tomado y disfrutar con ellas.
    
    -Leo, voy un momento al baño y nos vamos, ¿vale?
    
    -Ya se terminó tu exhibición, ¿no?
    
    -Je, je, ya vi que te diste cuenta.
    
    -Me has puesto a cien.
    
    -¡Pues yo estoy a mil! Me gusta que los hombres me miren.
    
    -Sí, sí, ya me di cuenta hace tiempo.
    
    -¡Tienes la ...
    ... braguita empapada!
    
    -Es del agua del mar.
    
    -Ya, ¡ja, ja!
    
    -Bueno, vuelvo enseguida.
    
    -Te acompaño.
    
    -¿Cómo?
    
    -Te acompaño. Voy a pagar y también a los servicios.
    
    -De acuerdo, nos vemos aquí.
    
    Estoy en el lavabo de señoras. Necesitaba mear urgentemente. Veo que es verdad que tengo el bikinito rebosando de mis jugos. Ahora me avergonzará un poco andar por la playa porque seguro que se nota a la legua que está mojado y no precisamente de agua del mar. En fin.
    
    -Oye, Esther, abre, abre un momento.
    
    -Leo, espera, ya termino.
    
    -No, no, abre, por favor.
    
    -¿Pero qué pasa?
    
    -¡Una urgencia!
    
    -¿Cómo? A ver, espera. – me subo la braguita y abro. -¿Qué?
    
    -¡Que estoy que me van a explotar los huevos!
    
    -¡Leo!
    
    -¡Toda la mañana exhibiéndote en la playa y ahora aquí en la terraza! ¡Te voy a follar! -se baja el bañador y tiene la verga empinada y con la punta rezumando.
    
    -No, Leo ¡y menos aquí en un lavabo!
    
    -Pues me haces una paja, va, ¡por favor! – me quita el sostén y se amorra a mis pechos, me los chupa, parece que me los va a arrancar de tanto que sorbe.
    
    -Venga, va, sí, una paja rápida, que no quiero que nadie nos descubra. Y porque estoy también muy cachonda. Mira, siéntate en la tapa del váter, vale, así, muy bien. Espera, que me aparto las braguitas, así, a un lado. Ahora yo me inclino y acerco mi culo y mi coño a tu cara, hmmm, va, huéleme, lame mi chocho y yo te agarro la polla, oh, qué caliente está, y te acaricio los huevos, duros y llenos de ...
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