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Profesora particular (6): Unos días de vacaciones (parte 8)
Fecha: 26/08/2026, Categorías: Hetero Autor: Jano, Fuente: CuentoRelatos
... bañador, ¿verdad? Que, por cierto, es muy bonito y escotado. -Ay, hija, pero no… -Te queda genial. Estás muy sexy con él. -Pero… -¡Ya está, me voy a dar un paseo cerca del agua! -¡Yo te acompaño, Esther! -Vale, Leo, ¡qué bien! Pero, oye, ¿no le sabrá mal a Bea? -No, ¿por qué? Ahora mismo está dormida en la toalla. -Pues vamos, venga. -Este bikini es una pasada, Esther. -¿A sí? ¿Te gusta? Es nuevo. -Veo que también es de niña pequeña. -No, o sea… a ver… no es que… -Me gusta, me gusta. En realidad, más que gustarme el bikini, que sí, me gusta tu cuerpo. -Gracias, Leo, eres muy amable. – camino moviendo las caderas consciente de que muchos me miran. -Es que es como si fueras desnuda. -¡No será tanto! -¡Ya te digo! Este bikini no lo podría llevar una mujer sin un cuerpo así de pivón. -A ver, yo creo, que cada uno puede ir como le dé la gana, como le guste, tenga el cuerpo que tenga. Y más en la playa. -No, sí, sí, ya, pero… bueno… quiero decir… -Te entiendo, que te gusto con el bikinito, ¡je, je, je! Es por eso por lo que lo llevo, ¡para gustar! -Ya, claro. Oye, Esther, hace mucho calor. ¿Te parece que paremos un momento a tomar algo en el chiringuito este? -Vale, por mí, sí. Pero pagas tú ¡ja, ja, ja! -Sí, sí, no hay problema. Nos sentamos en una terraza en la misma playa. Hay una pareja de turistas cerca de nosotros y el marido no para de mirarme. Yo hago cómo que no lo veo, pero aparto solo un poquito el ...
... sostén sabiendo que así se me ven algo las aureolas. Leo se da cuenta de que enseño casi completamente los pechos, pero no me dice nada, solo me los mira y sonríe. El desconocido disimula hablando con su esposa, pero me va mirando, cada vez más descaradamente. Me aguanta la mirada unos cinco segundos. Decido jugar un poco más: -¡Ay, oh, pero si enseño las tetas! Leo, ¿por qué no me has avisado? – simulando arreglarme el bikini, me lo aparto un poco más sabiendo que así Leo y también el turista me ven los pezones durante un momento. -¿Yo? Esto… no me había fijado. -Que me lo creo. ¡Ya está bien! Eso no es ser buen amigo. – mientras me tapo las tetas lo poco que se puede, riño en broma a Leo, pero mirando al marido. – Por favor, tú mira bien y si ves que enseño más de la cuenta, me avisas. ¡Es que este bikini es tan, tan pequeño! -De acuerdo, te voy a estar mirando fijamente los pechos, Esther. Será un placer. -¡Ja, ja, ja! Al cabo de un minuto, aparto un poquito la tela. Pero cuando Leo está a punto de decirme que se me ven las tetas, le hago un gesto para que no me diga nada. Le guiño un ojo. Él se alegra de verme de nuevo casi todo el pecho. Giro un poco la silla para que la mesa no me tape nada y el turista me vea mejor. Es entonces cuando veo que él, haciendo como que mira algo en el móvil, me está tomando fotos. Para que sean aún mejores, me atrevo a separar algo los muslos, sabiendo que a la fuerza él me podrá ver algo el chichi. El problema es que ...